La visita de Inter Miami a la Casa Blanca generó este jueves una escena poco habitual que mezcló política, deporte y una de las figuras más influyentes del fútbol mundial: Lionel Messi.
El equipo estadounidense llegó a Washington para participar de un encuentro con el presidente Donald Trump, en el marco de una tradición muy arraigada en Estados Unidos: recibir en la sede presidencial a los equipos campeones de las principales ligas deportivas del país.
La invitación se produjo luego de la reciente consagración de Inter Miami en la Major League Soccer (MLS), un título que consolidó el crecimiento del club y que volvió a colocar a Messi en el centro de la escena internacional.
Aunque la confirmación oficial de la visita se conoció recién el miércoles, en los días previos ya circulaba la información de que el plantel viajaría a la capital estadounidense antes de continuar con su calendario deportivo.
Para Messi, la visita tuvo además un condimento especial: fue su primera vez en la Casa Blanca. El capitán argentino había sido invitado anteriormente, en enero de 2025, por el entonces presidente Joe Biden para recibir la Medalla Presidencial de la Libertad, un acto que finalmente no pudo concretarse por cuestiones de agenda.
El encuentro de este jueves se realizó pocas horas antes de que el plantel continuara su gira para disputar el partido frente a DC United, correspondiente a la tercera fecha de la MLS, que se jugará en Baltimore, a pocos kilómetros de Washington.
Durante la reunión, Trump dedicó un comentario que rápidamente dio la vuelta al mundo futbolero: al referirse al delantero rosarino, afirmó que “es mejor que Pelé”, una frase que volvió a encender el debate histórico sobre los grandes ídolos del fútbol.
Mientras la MLS avanza y el Mundial 2026 empieza a asomar en el horizonte, cada aparición de Messi continúa generando impacto global, incluso lejos de las canchas.







