Tras el alarmante episodio donde un alumno de 11 años amenazó con armas a sus compañeros, la Justicia y Educación activan protocolos de emergencia. La lupa está puesta en la convivencia escolar y posibles casos de bullying previo.
La comunidad educativa de la Escuela 248 de Cipolletti atraviesa horas de profunda angustia. Lo que comenzó como una amenaza verbal en el aula escaló rápidamente hasta convertirse en una causa judicial que hoy pone en debate la salud mental y la seguridad en las instituciones públicas del Alto Valle. El hecho, que involucra a un menor de apenas 11 años, activó todas las alarmas de los Ministerios de Educación y de Justicia.
Según pudo reconstruir la redacción de Neuquen.com, el niño habría manifestado su intención de “matar a todos” mencionando la posesión de un arma de fuego. Si bien el arma no fue hallada en el establecimiento, la gravedad de los dichos obligó a una intervención inmediata. Sin embargo, el foco de la investigación ha dado un giro necesario: se intenta determinar si el menor era víctima sistemática de acoso escolar y si su reacción fue el punto de quiebre ante una situación de bullying no detectada a tiempo.
Desde la Supervisión de Educación Primaria confirmaron que ya se está trabajando con equipos interdisciplinarios para contener tanto al grupo de alumnos como a la familia del niño implicado. El desafío ahora es doble: garantizar la seguridad de los estudiantes y, al mismo tiempo, no criminalizar a un menor que, posiblemente, sea también una víctima del sistema de convivencia escolar. Los padres de la institución se encuentran en estado de asamblea permanente, exigiendo respuestas que trasciendan lo administrativo y aborden de raíz la violencia en las aulas.






