Frente a la histórica disminución de caudales en la región, el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) confirmó que el servicio está asegurado para más de 400 mil usuarios. Conocé las obras de emergencia y el plan de contención.
La pronunciada bajante del río Limay y el retroceso del lago Mari Menuco han cambiado el paisaje neuquino en las últimas semanas, generando preocupación entre los vecinos. Sin embargo, desde el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) llevaron tranquilidad: el suministro de agua potable en Neuquén capital y zonas de influencia no corre peligro.
El gerente general del Servicio Neuquén, Esteban Rodríguez, explicó que si bien la provincia atraviesa una “emergencia hídrica” declarada hace meses, el sistema operativo de captación está diseñado para soportar estos escenarios extremos, comparables únicamente con la fuerte sequía registrada en 2022.
El mapa del agua en Neuquén: El abastecimiento de la ciudad depende de dos grandes fuentes. Entre el 20% y el 25% proviene del río Limay, mientras que el 80% restante ingresa desde el sistema Mari Menuco, cuya planta potabiliza entre 8.000 y 9.000 metros cúbicos por hora (abasteciendo también a Centenario).
Obras a contrarreloj para mantener la presión
Para mitigar el impacto del bajo caudal, el EPAS activó un plan de obras e intervenciones técnicas clave en ambos frentes de captación:
- Sistema Río Grande (Calle Olascoaga): Se instaló un equipo de refuerzo en el “pozo 4” para mejorar la recarga filtrante y asegurar que las bombas puedan extraer el volumen necesario hacia las redes de distribución.
- Lago Mari Menuco: La reducción del nivel del agua, sumada al oleaje, acelera la acumulación de sedimentos que pueden obstruir el canal de aducción. Para evitar bloqueos, se adelantaron los trabajos de limpieza con maquinaria pesada.
Esta última obra requiere una inversión de 50 millones de pesos y un plazo de diez días. Actualmente, los trabajos presentan un avance del 30%, lo que ya ha mejorado la circulación del fluido hacia la planta principal.
¿Qué se espera para las próximas semanas?
En coordinación con la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), el organismo mantiene un monitoreo permanente. Según los reportes técnicos, los ríos habrían tocado su nivel mínimo esperado, por lo que este sería el momento más crítico de la bajante.
Se espera que en las próximas semanas el sistema hídrico comience a recuperar paulatinamente su volumen, atado siempre al nivel de lluvias y nevadas en la cordillera. Por el momento, y descartando el uso de este recurso para actividades como el fracking (sobre el cual el EPAS no tiene injerencia), las canillas de Neuquén seguirán operando con total normalidad.







