El dueño de los autos incendiados en el centro neuquino impidió el operativo municipal de acarreo. Hubo discusiones con los inspectores, un acuerdo excepcional y fuertes advertencias sobre los presuntos autores del ataque.
Un operativo municipal que terminó en conflicto
El centro administrativo de Neuquén Capital fue escenario de un tenso cruce entre inspectores municipales y un particular. El incidente se desató cuando el personal de Tránsito se presentó frente a la Legislatura provincial con el objetivo de secuestrar y trasladar al predio del Parque Industrial los vehículos que habían sido intencionalmente incendiados días atrás. Lejos de ser un procedimiento de rutina para despejar la vía pública, el operativo se topó con la férrea resistencia del propietario de los rodados.
El bloqueo y la negociación por el acarreo
El dueño de la concesionaria virtual afectada decidió cruzar su propia camioneta para impedir el paso de las grúas municipales. La situación generó un rápido embotellamiento y momentos de tensión en el sector, obligando a los inspectores a entablar una mediación en plena calle. Finalmente, el conflicto se destrabó cuando las autoridades accedieron a una resolución excepcional: según confirmaron desde el área de Tránsito, el acarreo de las unidades quemadas hacia el Parque Industrial se realizó sin costo para el propietario, en un intento por apaciguar los ánimos y liberar el espacio público.
La investigación y una grave advertencia
Más allá del altercado vial, el trasfondo del caso sigue sumando capítulos oscuros. Mientras la Justicia continúa recolectando peritajes sobre los restos de los vehículos para determinar la mecánica del ataque, el damnificado renovó sus acusaciones públicas. Aseguró tener identificados a los agresores —señalando a “dos o tres personas”— y aprovechó la visibilidad del conflicto para lanzar una dura advertencia por su seguridad: “Si a mí o a la gente que me rodea nos pasa algo, ya sabemos quiénes fueron”, sentenció, dejando en claro que el ataque incendiario está lejos de ser un hecho aislado.







