El consumo de carne vacuna en Argentina cayó a su nivel más bajo en dos décadas, en un contexto de suba de precios por encima de la inflación y deterioro del poder adquisitivo.
Según un informe de la CICCRA, el consumo per cápita se ubicó en 47,3 kilos anuales en el promedio de los últimos doce meses a febrero, con una caída del 2,5%.
En términos absolutos, el consumo aparente alcanzó las 332.700 toneladas, lo que implica una baja del 13,8%, reflejando una contracción más profunda de la demanda.
El dato se explica en gran parte por la dinámica de precios: en febrero, la carne registró un aumento del 7,4% mensual, superando el índice general de inflación.
La aceleración de precios impacta directamente en el acceso, especialmente en los cortes tradicionales, y consolida un cambio en los hábitos de consumo.
El escenario combina ingresos reales debilitados, precios en alza y sustitución hacia otras proteínas, en un mercado históricamente central para la dieta argentina.







