España ha reconocido oficialmente este martes a Palestina como un Estado independiente, una decisión que tomó de forma conjunta con Irlanda y Noruega y que se anunció el pasado 22 de mayo.
En un discurso institucional previo al Consejo de Ministros, que aprobó el reconocimiento, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que “no sólo es una cuestión de justicia histórica, con las aspiraciones legítimas del pueblo de Palestina, es además una necesidad si queremos entre todos lograr la paz”.
Sánchez ha afirmado que la resolución implica el reconocimiento de las fronteras de 1967 e incluye a Jerusalén Este como capital. Además, tiene tres grandes prioridades: poner fin a una crisis “sin precedentes” en la Franja de Gaza, así como el apoyo a la Autoridad Palestina y la cooperación con “nuestros socios árabes”.
La decisión, sin embargo, ha despertado la furia de Israel. El primer ministro de Asuntos Exteriores israelí, Israel Katz, dijo el martes en una publicación en X que “Sánchez es cómplice de incitar al genocidio judío y a los crímenes de guerra”.
La declaración del ministro israelí no ha pasado desapercibido. En una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de hoy, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, respondió de forma contundente y dijo que habrá una “respuesta coordinada, firme y sirena”.
Sánchez lleva meses recorriendo países de Europa y Oriente Medio para recabar apoyos para el reconocimiento de Palestina, así como para un posible alto el fuego en Gaza, una petición que ha ido en aumento desde el ataque israelí a una zona segura de Rafah este fin de semana, que mató al menos a 45 palestinos.







