La noche del 7 de marzo de 2026 no fue una noche cualquiera para Cipolletti. La ciudad no solo celebró la 40° edición de su prueba máxima, sino que consolidó un fenómeno social que ya trasciende lo deportivo: 23.000 almas tiñeron de celeste y blanco las calles, en una edición que batió todos los récords de participación y audiencia.
El Dominio de la Elite: Brasil y Argentina en lo más alto
En el plano estrictamente competitivo, la prueba de los 10 kilómetros (homologada y rapidísima) volvió a demostrar por qué es la más codiciada de la Patagonia. El brasileño Wendell Souza se impuso con autoridad cronometrando 29:51, en un duelo táctico emocionante contra el bonaerense Manuel Corsico (30:11).
En la rama femenina, la ovación fue total para Nélida Peñaflor, quien con una zancada firme y un ritmo demoledor, se quedó con el primer puesto, confirmando su excelente presente en el atletismo nacional.
Más que una Carrera, un Sentimiento
Pero el verdadero corazón de la Corrida palpitó a las 20:00, con la largada de la prueba familiar de 4 kilómetros. Familias enteras, abuelos con nietos y hasta mascotas (escoltados por la nueva mascota “Cipolito”) transformaron la calle Pacheco en un río humano. La presencia de figuras como el “Burrito” Ortega y el “Flaco” Schiavi en las clínicas previas le dio el toque de jerarquía extra que una edición aniversario merecía.
El Desafío Digital
Un punto aparte fue la cobertura. Por primera vez, el despliegue de streaming oficial y la competencia minuto a minuto en redes sociales permitieron que la Corrida se viera en todo el país con calidad profesional. Los medios regionales —con el Diario Río Negro a la cabeza en innovación técnica— demostraron que el Alto Valle juega en las grandes ligas de la comunicación.

Cipolletti volvió a correr, volvió a ganar y, sobre todo, volvió a demostrar que su Corrida es el patrimonio cultural y deportivo más vivo de nuestra región.







