Donald Trump y Vladimir Putin volverán a encontrarse este viernes durante una cumbre bilateral en Alaska, con el objetivo de sentar las bases de un acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania.
El encuentro se realizará en la base militar Elmendorf-Richardson, en Anchorage, territorio que Estados Unidos compró a Rusia en 1867. Será la primera reunión presencial entre ambos desde el inicio del segundo gobierno de Trump.
Durante su primer mandato, Trump y Putin se reunieron seis veces. Esta vez, el clima es más tenso: Kiev y sus aliados europeos temen que el republicano avance en un rediseño del mapa ucraniano sin la aprobación del presidente Volodimir Zelenski, quien no fue invitado.
Trump presiona a Putin con “consecuencias muy graves” si no negocia el fin del conflicto, mientras que el líder ruso exige que Ucrania reconozca la anexión de Crimea, Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, y que renuncie a ingresar en la OTAN.
El mandatario estadounidense ha dejado entrever que su propuesta incluiría la devolución parcial de territorios ocupados por Moscú, algo que en Kiev consideran inaceptable, ya que implicaría la pérdida de soberanía en el este del país.
Analistas señalan que Putin busca más recomponer relaciones con Washington que alcanzar la paz con Ucrania, usando la cumbre para salir de más de tres años de aislamiento diplomático. Lucien Kim, experto en temas ucranianos, advirtió: “Putin arriesga poco porque cree que está ganando en el campo de batalla”.
La reunión de Alaska podría ser solo el primer paso hacia un segundo encuentro que incluya a Zelenski, aunque por ahora el Kremlin no muestra disposición a ceder en sus exigencias.







