El taller inclusivo en Zapala “Un mundo para todos” impulsa la autonomía de jóvenes a través de la gastronomía. Venden tortas fritas y pizzas para autosustentarse, romper prejuicios y alcanzar la independencia laboral. Conocé su historia de superación y cómo ayudarlos a lograr su gran sueño.
El taller inclusivo en Zapala se ha convertido en un verdadero faro de esperanza y trabajo. Lejos de quedarse en sus casas, un grupo de jóvenes con discapacidad decidió ponerse el delantal, meter las manos en la masa y salir a ganarse su propio sustento. A través del proyecto “Un mundo para todos”, elaboran y venden tortas fritas y pizzas, demostrando que la inclusión laboral es posible cuando hay voluntad y acompañamiento.
Silvana Zurita, profesora de educación especial y principal motor de esta iniciativa, relató en una emotiva entrevista radial el enorme esfuerzo que realizan estos jóvenes día a día para insertarse en el mercado laboral y derribar las barreras sociales.
Romper el mito de los “Eternos niños”
Uno de los mayores desafíos que enfrentan las personas con discapacidad en su vida adulta es el estigma social. “La idea es la independencia y la autonomía. Hay que romper esa barrera de que la persona con discapacidad es el eterno niño que se queda en la casa”, explicó la docente.
El taller no solo les enseña un oficio gastronómico, sino que les brinda herramientas fundamentales para la vida: el manejo del dinero, el trato con el público, el cumplimiento de horarios y el valor del trabajo propio.
El desafío de la autogestión: Costos, ventas y sacrificio
El funcionamiento de “Un mundo para todos” es un ejemplo de autogestión pura, pero no está exento de dificultades. Los ingresos que generan con la venta de sus productos se dividen en dos partes: una para reponer la materia prima y otra para pagar un pequeño “sueldo” a los jóvenes trabajadores.
Sin embargo, la realidad económica golpea fuerte. Zurita confesó que, en las semanas donde las ventas caen, los propios chicos deciden no cobrar su parte para poder asegurar la compra de harina y aceite para la siguiente jornada.
El sueño del carrito propio: Un llamado a la solidaridad
Actualmente, el taller opera gracias a la enorme solidaridad de Laura Rivera, una vecina que les presta un espacio físico para cocinar de manera temporal. Pero el proyecto necesita dar un salto cualitativo para ser sostenible en el tiempo.
El gran sueño de este grupo de emprendedores es conseguir un espacio físico permanente o un food truck (carrito de comidas) que les permita instalarse en un punto estratégico de Zapala, profesionalizar sus ventas y aumentar su producción.
Para colaborar con ellos, hacer pedidos o conocer más sobre su trabajo, la comunidad puede contactarlos a través de sus redes sociales buscándolos como “Un mundo para todos” en Facebook e Instagram.
Información extra: La realidad del empleo y la discapacidad en Argentina
El proyecto de Zapala cobra una dimensión aún mayor cuando se analizan los datos macroeconómicos del país. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y organizaciones especializadas, más del 75% de las personas con discapacidad en edad de trabajar en Argentina se encuentran desempleadas o fuera del mercado laboral formal.
Iniciativas autogestivas como “Un mundo para todos” funcionan como un puente vital (“transición a la vida adulta”) entre el sistema educativo especial y un mercado laboral tradicional que, muchas veces, aún carece de las adaptaciones razonables y la apertura necesaria para contratarlos.







