El volcán Tromen, en la región del Alto Neuquén, será escenario de dos excursiones guiadas los días 15 y 16 de febrero, con propuestas de senderismo e interpretación geológica en uno de los paisajes más singulares del norte provincial.
La primera actividad se realizará el sábado 15, con un ascenso al Cono de Venteo del Tromen, un cráter con su conducto preservado que originó el mayor depósito de lavas recientes de Neuquén. La caminata tendrá un recorrido total de 11 kilómetros y una dificultad media.
El trayecto se desarrollará entre coladas de basaltos y andesitas de la Formación Cerro Carbonilla, correspondientes al Holoceno tardío, e incluirá el paso por humedales y lagunas de altura, donde habitan numerosas aves adaptadas a condiciones extremas.
La excursión también permitirá conocer sitios de alto valor cultural, como áreas con arte rupestre, vestigios de antiguas explotaciones de azufre y sectores históricamente transitados por pueblos originarios y crianceros durante la trashumancia.
La actividad se extenderá de 7 a 15.30, con punto de encuentro en la Plaza Sarmiento de Chos Malal.
El domingo 16, feriado de Carnaval, se realizará una caminata de senderismo interpretativo a La Yesera, al pie del volcán. El recorrido será de 13 kilómetros, con dificultad moderada, y permitirá observar formaciones geológicas originadas por antiguos mares que se secaron hace millones de años.
La caminata se desarrollará entre yesos, anhidritas y cristales, en un paisaje marcado por la erosión química y una flora nativa adaptada a condiciones climáticas severas. Tendrá lugar de 7 a 15, con inicio y cierre en la Oficina de Informes Turísticos de Buta Ranquil, sobre Ruta Nacional 40.
Parque Provincial El Tromen
Ubicado a 36 kilómetros de Chos Malal, el Parque Provincial El Tromen alberga al volcán homónimo, que alcanza los 3.978 metros de altura. El área protegida fue creada en 1971 y abarca 30.000 hectáreas.
Declarado Sitio Ramsar en 2006, el parque se destaca por la relevancia de sus humedales, como la laguna Tromen y el bañado Los Barros, fundamentales para la conservación de aves acuáticas residentes y migratorias.
El área combina paisajes volcánicos, estepas patagónicas y una fuerte dimensión cultural, vinculada a comunidades que mantienen viva la trashumancia como práctica ancestral.






