Una protesta vecinal expuso con crudeza la crisis que atraviesa la ciudad de Allen. Bolsas de basura fueron depositadas en el ingreso al despacho del intendente Marcelo Román, en reclamo por la acumulación de residuos y la falta de respuestas ante los problemas que afectan a la comunidad.
La situación quedó registrada en una imagen que se viralizó rápidamente: un perro alimentándose de los residuos acumulados frente a dependencias municipales. Para muchos vecinos, la escena sintetiza el deterioro urbano y social que, aseguran, se profundizó en los últimos años.
El reclamo se inscribe en un contexto marcado por conflictos salariales con trabajadores municipales, deficiencias en la prestación de servicios básicos y una gestión de residuos cuestionada, con impacto directo en la calidad de vida.
Desde distintos sectores de la comunidad señalaron que la problemática trasciende lo económico y alcanza dimensiones sanitarias y sociales, mientras reclaman medidas concretas por parte del Ejecutivo municipal.






