La Cámara de Diputados aprobó los cambios en la autoridad monetaria con el respaldo de bloques aliados. En diálogo con Rivadavia Neuquén, la politóloga Laura Irturbide analizó el trasfondo de una medida que busca blindar el modelo económico libertario y limitar el accionar del Estado ante futuras crisis.
La reciente media sanción a la reforma del Banco Central en la Cámara de Diputados marca un punto de inflexión en la política económica del gobierno de Javier Milei. Con 144 votos a favor y 102 en contra, el oficialismo logró avanzar con un proyecto clave gracias al acompañamiento del PRO, la UCR y distintos bloques provinciales. Sin embargo, más allá de los números legislativos, la medida esconde un profundo cambio de paradigma.
Según la politóloga Laura Irturbide, esta iniciativa no responde a las urgencias cotidianas de la sociedad, sino a una necesidad institucional del oficialismo. “Es un apuro de las estructuras de poder para dejar cierta normativa que haga que, si viene otro gobierno, no cambie la estructura económica de la cual hay muchos ganadores”, explicó la especialista.
El regreso a la ortodoxia monetaria
El núcleo del proyecto busca desandar el camino trazado en 2012, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, cuando se ampliaron las facultades de la entidad monetaria para promover el empleo y el desarrollo económico. La nueva carta orgánica plantea un Banco Central estrictamente enfocado en respaldar la moneda, eliminando la posibilidad de emitir para financiar al Tesoro Nacional.
Para Irturbide, esta rigidez representa un riesgo a futuro. “Si te toca una pandemia o una crisis internacional como la de 2008, donde se enfría toda la economía mundial, uno tiene que tener herramientas para jugar. El déficit es una herramienta para algunas circunstancias, el problema es que no puede ser tu herramienta todos los días”, advirtió.
Blanqueo de capitales y dudas sobre la transparencia
Otro punto álgido del debate legislativo es el régimen de “inocencia fiscal”, un eufemismo para lo que en la práctica funciona como un amplio blanqueo de capitales. La normativa abre una ventana para declarar dinero sin la obligación de justificar su origen, flexibilizando controles históricos.
Este aspecto generó fuertes críticas por la posibilidad de que facilite el ingreso de fondos provenientes del narcotráfico, la trata de personas o la corrupción institucional. La politóloga fue contundente al respecto: “Se busca que entre plata como sea. De un día para el otro estás blanqueado y empezás a pagar con ciertas ventajas impuestos que antes no habías pagado”.
El impacto en las provincias y la estrategia presidencial
Mientras el proyecto se encamina hacia un Senado donde el debate promete ser más adverso, las provincias comienzan a sentir los efectos del modelo libertario. Irturbide señaló que el Estado Nacional está soltando responsabilidades, como la reciente transferencia del mantenimiento de las rutas nacionales a las provincias, lo que obliga a los gobiernos locales a endeudarse para asumir obras de infraestructura básicas.
En cuanto a la figura de Javier Milei, el análisis apunta a un presidente aferrado a sus dogmas y menos preocupado por la gestión tradicional o una eventual reelección. Su principal ancla política sigue siendo la estabilidad del dólar y la reducción de la inflación a costa de un fuerte enfriamiento económico. “Termina el mandato agarrándose de lo que cree. Si eso no funciona para este país, no es su problema. Está más pensado para ser un referente internacional de la movida anarcocapitalista que un presidente de Estado”, concluyó Irturbide.






