El gobierno provincial anunció un ambicioso paquete de obras de infraestructura básica para la capital. Con un desembolso superior a los 287.000 millones de pesos, este plan de agua potable y saneamiento en Neuquén busca acompañar el acelerado crecimiento demográfico de la ciudad y beneficiará directamente a miles de familias.
La ciudad de Neuquén consolida su posición como la urbe de mayor crecimiento en el sur argentino, y ese ritmo vertiginoso exige respuestas estructurales a largo plazo. En ese marco, el gobernador Rolando Figueroa encabezó este lunes la presentación de un megaplan integral de obras destinado a garantizar la provisión de servicios básicos en la capital provincial, con un horizonte de planificación fijado en el año 2040.
El anuncio, que contó con la presencia del intendente Mariano Gaido y autoridades del gabinete, contempla una inyección de fondos sin precedentes: más de 287.000 millones de pesos, equivalentes a unos 200 millones de dólares. Según detallaron desde el Ejecutivo, la inmensa partida se dividirá en la ejecución de plantas de tratamiento de efluentes cloacales (100.000 millones), refuncionalización y nuevos colectores (38.000 millones) y la ampliación del sistema general de provisión de agua (120.000 millones).
Las intervenciones más fuertes se darán en las plantas Tronador y Bardas Norte, además de la ejecución de siete nuevos colectores cloacales y el esperado acueducto Nexo IV. Este paquete de obras impactará directamente en la calidad de vida de unas 8.000 familias distribuidas en 31 sectores distintos de la capital.
Obra pública: “Inversiones que no se ven, pero hay que potenciar”
Durante su discurso, Figueroa aprovechó el escenario para marcar un fuerte contraste ideológico sobre el rol del Estado, cuestionando la visión de quienes consideran que la obra pública es un gasto prescindible. “El modelo no puede ser el de ‘sálvese quien pueda’. Estas son obras e inversiones que muchas veces no se ven bajo tierra, pero que resultan indispensables para el desarrollo de la ciudad y la salud de la comunidad”, remarcó el mandatario.
El nuevo rol del EPAS
El plan también implica un fuerte espaldarazo a la gestión estatal de los servicios. Figueroa cuestionó el vaciamiento técnico que había sufrido el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) en gestiones anteriores, donde se priorizaba la tercerización. “Existía la conveniencia de contratar empresas para hacer absolutamente todo. Eso conmigo no va más”, sentenció, destacando que el organismo provincial recuperará su rol central en la elaboración de proyectos ejecutivos y la planificación estratégica del recurso hídrico en la región.






