En diálogo con Rivadavia Neuquén, la especialista en accidentología vial Viviana Huichaqueo advirtió sobre las trampas mortales que enfrentan los conductores. Aseguró que los controles son puramente recaudatorios y denunció el abandono de tramos clave ante la falta de obras.
El preocupante estado de las rutas en la región vuelve a estar en el centro del debate tras los recientes temporales de lluvia, que dejaron al descubierto la grave falta de mantenimiento e infraestructura en las principales vías de conexión. En un contexto donde transitar se convirtió en un desafío de alto riesgo, las políticas de seguridad vial parecen enfocarse más en el bolsillo de los automovilistas que en la prevención real.
Viviana Huichaqueo, especialista en accidentología vial y referente de Estrellas Amarillas en Centenario, analizó la situación actual y fue tajante respecto a las responsabilidades de los distintos niveles del Estado. Según la experta, el deterioro de la calzada, sumado a la falta de señalización, configura un escenario crítico para quienes deben viajar a diario.
Radares invisibles y frenadas de riesgo
Uno de los puntos más cuestionados por la especialista es la colocación de radares de velocidad que, lejos de prevenir siniestros, terminan provocando maniobras peligrosas. Huichaqueo puso como ejemplo la zona de Cervantes, donde la carencia de cartelería preventiva, balizas o advertencias lumínicas obliga a los conductores a reducir la marcha de forma intempestiva.
“Son reductores extremos de velocidad; la gente frena de golpe. El que no es del lugar no sabe por qué el de adelante frenó así”, explicó. Esta falta de aviso convierte a los radares en herramientas con fines netamente recaudatorios, desvirtuando lo que exige la Ley Nacional de Tránsito, que establece que todo control debe tener un carácter preventivo y estar claramente señalizado.
Ahuellamiento y rutas abandonadas
La Ruta Nacional 151 y distintos tramos hacia Zapala o Cutral Co son hoy verdaderas trampas para los vehículos. Huichaqueo detalló que el intenso tránsito de camiones de gran porte y la utilización de asfalto común —en lugar de hormigón, diseñado para soportar ese peso— han generado enormes “ahuellamientos” (ondulaciones y hundimientos en el terreno).
Cuando llueve, estos desniveles se llenan de agua y provocan el temido aquaplaning, haciendo que los conductores pierdan total adherencia y control del vehículo, incluso a velocidades permitidas. “Hay sectores de la ruta que llevan 14 años abandonados”, sentenció la especialista, recordando siniestros trágicos, como el vuelco fatal de una joven que viajaba hacia Zapala tras perder el control por estas mismas ondulaciones y romper el guardarraíl.
De acuerdo a informes preliminares de distintas ONGs viales, la falta de mantenimiento en rutas nacionales y provinciales de la Patagonia norte es un factor concurrente en una alta proporción de los vuelcos solitarios registrados en época invernal.
La VTV, los repuestos y un sistema desigual
Mientras el Estado incumple con su deber de garantizar caminos seguros, la exigencia hacia el ciudadano es inflexible y representa un duro golpe al bolsillo. Mantener un vehículo en regla es cada vez más costoso: según el último relevamiento, el trámite de la Verificación Técnica Vehicular (VTV) para un auto o camioneta ronda hoy los $80.000.
Pero los números alarman aún más si, a raíz de un siniestro provocado por la infraestructura vial, es necesario reponer elementos de seguridad vitales como los cinturones. En el mercado actual, la instalación de cinturones alternativos oscila entre $120.000 y $250.000 cada uno, mientras que los originales (OEM) trepan de $250.000 a $600.000 (o incluso más en modelos importados). Sumando la mano de obra, que varía entre $30.000 y $80.000 por unidad según el taller, el cambio de los cuatro anclajes del habitáculo exige desembolsar entre $600.000 y $1.200.000 en su gama económica. Si se opta por repuestos de fábrica, la cifra final salta a una franja de entre $1.200.000 y $2.500.000.
A esta asfixia económica se suma el riesgo con las aseguradoras. La especialista advirtió sobre un detalle legal que muchos desconocen: si un vehículo sufre un accidente (como la rotura de una cubierta o un problema mecánico tras agarrar un pozo) y no cuenta con la VTV al día, las compañías de seguro tienen el aval legal para rechazar la cobertura. “Si no tenés la VTV hecha, el seguro no te cubre”, remarcó. Demandar al municipio o a Vialidad por los daños sufridos en la vía pública es posible, pero los juicios pueden demorar años.
Recomendaciones frente a la lluvia y el mal estado vial
Recomendaciones frente a la lluvia y el mal estado vial
Ante este panorama desolador, la prevención individual es la única barrera de defensa. Huichaqueo brindó una serie de consejos clave para los días de temporal:
- Respetar a rajatabla los límites de velocidad y reducirlos aún más si el asfalto está mojado.
- Aumentar considerablemente la distancia de seguimiento entre vehículos.
- Revisar el estado y la presión de los neumáticos antes de salir a la ruta.
- Evitar maniobras bruscas, especialmente en zonas con ahuellamiento.
- Llevar siempre en el vehículo un chaleco reflectivo y usarlo obligatoriamente si es necesario descender a la banquina por una emergencia.







