En diálogo con Rivadavia Neuquén, la referente de Estrellas Amarillas, Viviana Huichaqueo, cuestionó el abandono de la infraestructura vial, advirtió sobre el incremento de siniestros y reclamó mayor educación para los conductores.
Analizar el estado de las rutas en Neuquén expone una realidad alarmante: el abandono de la infraestructura vial se cobra vidas a diario y el mantenimiento básico brilla por su ausencia. Frente a los recientes anuncios del gobierno nacional sobre un cambio de paradigma hacia la concesión privada de las rutas nacionales, los especialistas en accidentología vial encienden las alarmas por la falta de respuestas a corto plazo.
Viviana Huichaqueo, especialista en accidentología y referente de Estrellas Amarillas de Centenario, trazó un duro diagnóstico sobre la situación de los corredores más transitados de la región. “Nuestra realidad ya nos mostró que esto no ocurre porque llovió, nevó y la ruta quedó deteriorada”, sentenció respecto a las promesas de autopistas de primer mundo que llevan más de una década sin concretarse.
Fondos en la mira y concesiones inciertas
Uno de los puntos más críticos del debate gira en torno al destino de los recursos que históricamente debían garantizar la seguridad vial. Huichaqueo apuntó directamente al impuesto a los combustibles, un gravamen que los automovilistas abonan regularmente pero cuyo retorno en obras es invisible. “¿Dónde está esa plata? Porque desde pandemia venimos pagando este impuesto y tampoco hay una cuestión clara de dónde están yendo estos fondos”, cuestionó.
Mientras se debate la privatización, el deterioro avanza. Las rutas nacionales 22, 151, 237 y 40 presentan tramos calificados como “deplorables”. Si bien desde Nación se anunció el envío de 500 toneladas de material para bacheo y se reparó la zona del puente 83, estas medidas resultan insuficientes frente a la magnitud del abandono. Según estimaciones del sector petrolero, por los principales corredores de Vaca Muerta circulan a diario más de 10.000 vehículos, muchos de ellos de tránsito pesado, lo que acelera exponencialmente la destrucción de la calzada si no existe un mantenimiento preventivo.
Tramos críticos y el peligro en la oscuridad
La falta de mantenimiento no se limita a los baches o a las calzadas deformadas; la señalización y la iluminación son deficiencias que resultan mortales. Huichaqueo ejemplificó esta situación con cruces específicos de alto riesgo, como la rotonda de Fasinpat, que se encuentra completamente a oscuras, o el cruce del cementerio en la zona de la estación Puma, un sector que ya se ha transformado en una trampa mortal para peatones y automovilistas.
A esto se suma el alarmante índice de vehículos incendiados en las banquinas tras sufrir siniestros. La perito aportó un dato práctico que suele pasar desapercibido: “El matafuego de un kilo que tenemos adentro del vehículo es muy chiquito, no sirve para apagar un incendio de un vehículo. Tiene que ser uno de mayor proporción”.
La educación vial, una deuda pendiente
Más allá de la infraestructura, el factor humano sigue siendo determinante. Desde Estrellas Amarillas reclaman una presencia policial permanente y efectiva, no solo puestos de control esporádicos, y apuntan a una reforma integral en la manera de otorgar las licencias de conducir.
“Nos está faltando muchísima educación vial, que es la base del respeto”, enfatizó Huichaqueo. La especialista remarcó la necesidad de implementar cursos de manejo defensivo reales, accesibles para todos los conductores, y de incorporar la temática en la currícula escolar desde el jardín de infantes hasta el nivel secundario. “No puede ser que nos den la licencia en una mañana haciendo dos cuadras en la pista vial”, concluyó, recordando que, frente a rutas destruidas y condiciones climáticas adversas, la paciencia, la reducción de velocidad y el uso obligatorio de cadenas en zonas nevadas son, hoy por hoy, las únicas herramientas para volver seguros a casa.








