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Avanzan las obras de gas en Neuquén: el plan para que miles de familias dejen de usar leña

En diálogo con Rivadavia Neuquén, el titular del Instituto Municipal de Urbanismo y Hábitat detalló los trabajos de regularización en los asentamientos de la capital. Las históricas obras de gas en Neuquén buscan conectar a más de 1.300 hogares antes de fin de año.

El ritmo sostenido de las obras de gas en Neuquén empieza a saldar una deuda histórica con los sectores más vulnerables de la capital. A través del “Plan Dale Gas”, el municipio avanza con un esquema de urbanización sobre tierras municipales y provinciales que busca erradicar el uso de leña, garrafas y conexiones eléctricas peligrosas como métodos de calefacción.

Marcos Zapata, presidente del Instituto Municipal de Urbanismo y Hábitat, confirmó que actualmente los trabajos se concentran en un ambicioso despliegue en el sector 7 de Mayo, donde se están instalando más de 22.000 metros lineales de cañería. El objetivo final: llevar la red de gas natural a 1.300 familias que habitan el lugar desde hace casi dos décadas.

Inversión millonaria en la barda neuquina

El proyecto en 7 de Mayo demanda una inversión municipal de 3.600 millones de pesos, apalancada por los ingresos provenientes de la actividad en Vaca Muerta. Aunque el contrato original estipulaba un plazo de ocho meses con finalización en enero, la urgencia climática obligó a reestructurar la logística.

“El intendente nos ha pedido maximizar los esfuerzos para que los plazos sean menores”, destacó Zapata. Actualmente, las empresas contratistas operan con tres frentes de trabajo simultáneos en una zona geográficamente compleja, ubicada sobre las laderas de la barda. La meta es entregar la obra entre octubre y principios de noviembre.

A la par, en el barrio Nueva Jerusalén (Cuenca 15), se ejecutan tareas para conectar a otras 56 familias. Según las proyecciones oficiales, estas obras estarán terminadas a fines de septiembre, garantizando que el actual sea el último invierno sin suministro formal para estos vecinos. Recientemente, el municipio también finalizó intervenciones integrales de agua, cloacas y gas en el sector Toma La Familia.

Infraestructura, escurrimiento y asfalto

La llegada de los servicios subterráneos es solo la primera etapa del proceso de regularización. Tras la finalización de las redes, el foco de la gestión se traslada a la infraestructura de superficie: cordones cuneta y asfalto.

El relieve irregular de los asentamientos neuquinos plantea un desafío particular para el manejo del agua de lluvia. En 7 de Mayo, por ejemplo, los trabajos incluyen la canalización de una acequia natural que se forma con las precipitaciones, para redirigir el escurrimiento hacia los nuevos sumideros.

Una vez consolidado el suelo, se avanza con la pavimentación. El plan oficial para este año contemplaba 3.000 cuadras de asfalto en toda la ciudad, cifra que, según el funcionario, ya fue superada. Sectores históricamente postergados de Cuenca 15, como Z1 y Peumayén, ya están viendo los resultados de esta planificación.

No obstante, el Estado encuentra límites legales en otros puntos críticos de la ciudad. En áreas como el sector Mirador de Valentina Norte Rural, el municipio no puede intervenir con infraestructura pública por tratarse de tierras privadas, lo que requiere procesos previos de autorización o expropiación para poder avanzar.

De asentamientos a barrios integrados

El trasfondo de esta fuerte inversión pública —financiada con fondos del Estado— es la integración definitiva de estos sectores a la trama urbana formal.

El proceso de regularización implica un cambio de paradigma para miles de vecinos. Una vez finalizadas las obras y entregadas las mensuras, las familias deberán comenzar a abonar el valor de sus lotes y, posteriormente, tributar los impuestos correspondientes como cualquier otro habitante de Neuquén. Es el paso definitivo de la ocupación informal a la consolidación de un barrio con derechos y obligaciones.

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