En el marco del Día de la Embarazada, repasar los cuidados nutricionales se vuelve fundamental para la salud materno-fetal. En diálogo con Rivadavia Neuquén, especialistas alertaron sobre el consumo de ultraprocesados y detallaron cómo una adecuada alimentación en el embarazo previene complicaciones severas.
Mantener una adecuada alimentación en el embarazo no solo garantiza el correcto crecimiento del bebé, sino que también es el escudo principal para proteger a la persona gestante de múltiples complicaciones. Cada 31 de agosto, en conmemoración del Día de la Obstetricia y la Embarazada en Argentina, los profesionales de la salud redoblan los esfuerzos para concientizar sobre el impacto directo que tienen nuestros hábitos diarios en el desarrollo de una nueva vida.
En un contexto donde predominan los productos ultraprocesados y las dietas carentes de variedad, la suplementación y el regreso a las fuentes naturales de nutrientes se vuelven innegociables. El licenciado en nutrición Samuel García dialogó con Rivadavia Neuquén y desglosó los pilares que toda familia debe tener en cuenta durante los meses de gestación.
El rol vital del ácido fólico y el hierro
Uno de los primeros suplementos que se indican por protocolo médico ante la confirmación de un embarazo es el ácido fólico (vitamina B9). “Se prescribe por oficio porque la evidencia demuestra que nos alimentamos mal”, reflexionó García. Este nutriente es crucial durante el primer trimestre, ya que interviene directamente en la formación del tubo neural del feto y previene patologías graves como la espina bífida. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomienda una ingesta diaria de 400 microgramos desde la etapa preconcepcional. De manera natural, se encuentra en abundancia en vegetales de hojas verde oscuro, como la acelga y el brócoli.
Por su parte, el hierro es otro mineral protagonista para prevenir la anemia materna. El especialista hizo una distinción fundamental para optimizar su absorción: mientras que el hierro de origen animal (presente en las carnes) se asimila fácilmente, el de origen vegetal (legumbres, vegetales) requiere de un medio ácido. Por lo tanto, se recomienda acompañarlo siempre con vitamina C, como un jugo de naranja o un chorrito de limón.
Salud bucal y calcio: por qué sufren los dientes
Una creencia popular asocia el embarazo con la pérdida o el daño de piezas dentales en la madre. La explicación es netamente biológica: “La biología prioriza la nueva vida”, detalló el nutricionista. Durante la gestación, el esqueleto del bebé demanda grandes cantidades de calcio para formarse. Si la dieta materna es deficiente en este mineral, el organismo lo extraerá de las reservas de la madre, afectando sus huesos y dientes.
A esto se suma la alteración hormonal propia del embarazo, que deja las encías hipersensibles y propensas a la inflamación. Para contrarrestarlo, es imperativo asegurar el consumo de calcio a través de lácteos (leche, queso, yogur) o, en el caso de dietas veganas, mediante legumbres y semillas. Además, la exposición moderada al sol es fundamental para sintetizar la vitamina D, encargada de fijar el calcio en el organismo.
Azúcar, edulcorantes y el riesgo de diabetes gestacional
El exceso de azúcares y harinas refinadas es el enemigo silencioso de la gestación. En Argentina, se estima que cerca del 10% de las personas gestantes desarrollan diabetes gestacional, una condición que puede traer complicaciones tanto en el parto como en el futuro metabólico del niño.
Para prevenirlo, es clave reducir el consumo de productos azucarados. Sin embargo, García lanzó una fuerte advertencia sobre los sustitutos: “Los edulcorantes artificiales traspasan la barrera de la placenta”. En este sentido, la recomendación es acostumbrar el paladar a los sabores naturales y evitar la exposición del feto a químicos innecesarios. En la misma línea de toxicidad, sustancias como el alcohol y el tabaco deben ser desterradas por completo, ya que generan daños directos e irreversibles en el desarrollo del bebé.
Un compromiso de toda la familia
Finalmente, la nutrición durante el embarazo no debe ser una carga exclusiva de la persona gestante. “La familia tiene que acompañar”, sentenció el profesional, subrayando que de nada sirve que la mujer intente llevar una dieta equilibrada si su entorno continúa consumiendo comida chatarra frente a ella. Adoptar hábitos saludables debe ser un proyecto colectivo que, además, sentará las bases para la futura alimentación del recién nacido en sus primeros años de vida.





