En diálogo con Rivadavia Neuquén, Paola Marifil confirmó la asistencia del gobierno para acondicionar su casa y relató el emotivo momento en que su hija volvió a hablar.
La recuperación de Catalina Galcerán transita sus días más esperanzadores, marcados tanto por el avance clínico de la niña tras su grave accidente como por la resolución de las trabas económicas que demoraban la adaptación de su hogar.
El aporte del gobierno provincial Paola Marifil, madre de Catalina, confirmó que el gobierno de la provincia de Neuquén depositó los fondos necesarios para cubrir la mano de obra de la habitación y el baño adaptado que requiere la menor. La gestión fue impulsada tras el contacto directo con la funcionaria Julieta Corroza y el gobernador Rolando Figueroa.
“Yo ya me había endeudado con los materiales, los tarjeteé todos, pero necesitaba pagarles a los obreros”, explicó Paola durante la entrevista. En un destacado gesto de transparencia cívica, tras recibir la transferencia provincial, la mujer se comunicó de inmediato con la Municipalidad de Plottier para dar de baja un subsidio local que estaba en trámite, evitando percibir aportes por duplicado y cediendo ese lugar a otra persona que lo necesite.
El momento más esperado en la clínica En el plano médico, Catalina demostró una evolución neurológica y motriz que conmovió a todo el equipo de rehabilitación y a su familia. Tras un procedimiento donde le desinflaron el balón de la cánula de traqueotomía para que el aire pase por la boca y la nariz, la niña logró pronunciar sus primeras palabras.
“Le dije: ‘en nombre de Jesús, exigile que te ayude a hablar’. Movió la boca y me dijo ‘caminar'”, relató Paola visiblemente emocionada. Luego, ante la sorpresa de los presentes, a los que reconoció sin problemas, Catalina llamó a su madre y pidió comida. Además de comunicarse verbalmente, la niña se muestra de excelente humor, sonríe, pide ir al gimnasio de rehabilitación e interactúa activamente con su entorno.
Los desafíos de infraestructura en el barrio A pesar de las excelentes noticias clínicas y económicas, la familia enfrenta un último gran obstáculo en la vía pública antes del alta definitiva: la accesibilidad. Paola advirtió sobre el pésimo estado de las calles en su barrio de Plottier.
Las calles de tierra de su cuadra se inundan con facilidad con apenas cuatro gotas, convirtiéndose en un “lago” que dificulta el tránsito de cualquier vehículo o ambulancia. Además, alertó que la vivienda aún carece de una rampa de hormigón adecuada desde la calle hacia el garaje, un requerimiento indispensable para el ingreso de la silla de ruedas. El llamado de atención recae ahora sobre las áreas de servicios públicos para garantizar que, cuando Catalina esté lista para volver, el entorno urbano no represente una nueva barrera en su calidad de vida.







