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Educación sexual integral: el rol clave de la ley para prevenir abusos y cuidar la salud mental

Frente a las campañas de desinformación y el resurgimiento de posturas conservadoras, los profesionales advierten sobre los riesgos de retroceder en derechos. En diálogo con Rivadavia Neuquén, la presidenta del Colegio de Psicólogos desmitificó los prejuicios y explicó por qué la aplicación de la norma salva vidas.

El debate sobre la Educación Sexual Integral (ESI) ha vuelto a instalarse en la agenda pública frente a un contexto social donde ciertos sectores intentan reflotar discursos conservadores bajo lemas como “con mis hijos no te metas”. Lejos de ser un debate meramente ideológico, la omisión de estos contenidos en las aulas tiene consecuencias directas y graves en el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes.

Sabrina Contreras, licenciada en psicología y presidenta del Colegio de Psicólogos, abordó la problemática y fue categórica al separar las creencias personales de los hechos comprobados. “La ESI no es una cuestión ideológica en su base, sino que tiene un profundo desarrollo y conocimiento científico”, remarcó la especialista, advirtiendo sobre el peligro que generan las “fake news” impulsadas a través de las redes sociales para infundir temor en las familias.

Más allá de lo biológico: qué enseña realmente la norma

Uno de los mitos más extendidos entre los detractores de la ley es la idea de que en las escuelas se promueve la hipersexualización o se “adoctrina” a los menores. Sin embargo, Contreras aclaró que la Educación Sexual Integral no se limita a lo anatómico o biológico, sino que abarca variables psicológicas, sociales, afectivas y éticas, siempre adaptadas al nivel evolutivo y a la edad de los alumnos.

La falta de información certera fomenta que los chicos busquen respuestas en lugares equivocados. A diferencia de lo que ocurría décadas atrás, donde la educación sexual era nula o se reducía al consumo temprano de pornografía, hoy la ley busca brindar herramientas sanas para el cuidado del propio cuerpo y el respeto por el otro.

Una herramienta vital contra el abuso infantil

Quizás el aspecto más trascendental de la ESI es su función preventiva frente a la violencia y los abusos. “Gracias a estos conocimientos, los chicos y las chicas aprenden sobre el cuidado del cuerpo, a establecer límites, a saber qué está bien y qué está mal, y en quién pueden confiar”, explicó la psicóloga. Saber decir que no frente a un contacto físico no deseado es una capacidad que se entrena y se enseña en las aulas.

A nivel nacional, las estadísticas respaldan esta postura: según datos del Ministerio Público Tutelar, entre el 70% y el 80% de los niños y niñas que sufrieron abusos pudieron reconocerlo y contarlo tras haber recibido clases de ESI en sus escuelas.

Desinformación, prejuicios y el impacto psicológico

El miedo de los adultos a abordar temas vinculados a la diversidad sexual, la identidad de género o las infancias libres termina generando un ambiente hostil para quienes no encajan en la heteronorma clásica. Contreras advirtió que mantener la sexualidad como un tema tabú o reprimir la identidad de los jóvenes bajo el paraguas de la vergüenza familiar o la moral religiosa, desemboca en graves cuadros psicopatológicos.

“No poder vivir plenamente genera consecuencias severas: trastornos de ansiedad, estados depresivos, problemas de consumo, trastornos de la conducta alimentaria e incluso intentos de suicidio”, enumeró la profesional, recordando que la homosexualidad dejó de ser considerada una enfermedad mental por los manuales psiquiátricos hace ya varias décadas.

La solución, apuntan desde el Colegio de Psicólogos, no es el retroceso ni el silencio. El desafío actual es que los adultos, tanto padres como educadores, se animen a deconstruir sus propios prejuicios, busquen información científica válida y permitan que las nuevas generaciones crezcan en un entorno libre de violencias, donde la información sea, sobre todo, un escudo protector.

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