En diálogo con Rivadavia Neuquén, el referente de derechos humanos Pablo Meuli cruzó al gobierno nacional por sus ataques a la universidad pública. Además, advirtió sobre el impacto estratégico que implica el fomento a la extranjerización de tierras en áreas de frontera.
La preocupación por la extranjerización de tierras en la región volvió a instalarse con fuerza en el debate público local. En el marco de una nueva movilización acompañando los juicios por delitos de lesa humanidad en la ciudad, Pablo Meuli, histórico militante de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos) e integrante del Comité de Prevención de la Tortura, trazó un duro diagnóstico sobre el escenario político y social que atraviesa el país, marcando paralelos preocupantes con lógicas del pasado.
El fantasma del enemigo interno
Durante la marcha, que coincidió con el 50° aniversario del asesinato del obispo Enrique Angelelli en La Rioja, Meuli no esquivó la coyuntura nacional y apuntó directamente contra las recientes declaraciones del presidente Javier Milei, quien sugirió la presencia de terroristas en el ámbito académico.
“Pensar distinto a él es ser terrorista”, sentenció el dirigente, quien consideró que estas posturas reflotan la vieja Doctrina de Seguridad Nacional. “El enemigo durante toda nuestra construcción de patria era aquel que tenía otra bandera. A partir de las doctrinas que embebieron toda América Latina, nosotros fuimos los únicos desafortunados en tener ejércitos adiestrados en esa línea de pensamiento”, reflexionó. Según su visión, esa matriz hoy se actualiza y ubica bajo sospecha a quien piensa diferente, ya sea “en la universidad, en la comisión vecinal o al lado de tu casa”.
Soberanía en jaque y el peso del mercado
El otro eje central del reclamo apuntó a la desregulación territorial. Meuli fue categórico al referirse a la política de tierras del actual gobierno, advirtiendo que la eliminación de trabas para capitales foráneos consolida una pérdida de soberanía, especialmente en zonas sensibles de la Patagonia. Cabe recordar que el DNU 70/2023 impulsado por el Ejecutivo derogó la Ley 26.737, norma sancionada en 2011 que limitaba al 15% la posesión de tierras rurales por parte de capitales extranjeros.
“Si el Estado cambia de idea y quiere recuperar esta ley mal hecha para la patria, tiene que pagar el valor de la tierra más 50 años de usufructo comercial. El juicio lo va a tener que hacer en Estados Unidos”, alertó el referente en alusión a las garantías internacionales que protegen este tipo de inversiones.
El modelo de concentración quedó ejemplificado en conflictos históricos y actuales de la región. Meuli recordó desde las extensiones otorgadas a la corona británica tras la Conquista del Desierto, hasta el emblemático cerco sobre Lago Escondido perpetrado por el magnate Joe Lewis, sumando además recientes adquisiciones millonarias de capitales árabes en la zona de Bariloche. “El Estado le resuelve las cosas que el privado no logra resolver. Hace rutas o hace médicos; pero cuando hay un sector del poder económico que tiene el sillón de Rivadavia, estamos al horno”, graficó.
La resistencia en el espacio público
Frente a un escenario que definió como “terrible” y de “desmembramiento de la soberanía”, el militante de derechos humanos apostó por la capacidad de reacción popular, aunque reconoció la fragmentación actual.
Comparó al pueblo movilizado con “un elefante encadenado” que aún no dimensiona su propio poder, pero dejó un mensaje de resistencia apoyado en los pilares históricos de los organismos de derechos humanos. Recordando la figura de Estela de Carlotto, concluyó: “No le falta nunca una sonrisa, esa actitud de esperanza, de ternura y de abrazo. Aún con aquellos que hacen preguntas capciosas, es un bálsamo que siempre responde con amor”.








