En diálogo con Rivadavia Neuquén, Pedro Barbieri cuestionó la extranjerización de los recursos y remarcó que la propiedad privada debe cumplir una función social. La Iglesia pide a los legisladores que defiendan los intereses del pueblo ante la emergencia habitacional.
La Iglesia Católica sentó su postura frente al debate por la flexibilización en la venta de territorios nacionales. A través de un documento emitido por la Pastoral Social, advirtieron sobre los graves riesgos de extranjerizar los recursos y el impacto directo que la especulación inmobiliaria tiene sobre las familias trabajadoras que no logran acceder a una vivienda propia.
La función social de la propiedad Pedro Barbieri, referente del equipo diocesano de la Pastoral Social, detalló los fundamentos de esta postura que se apoya en la Doctrina Social de la Iglesia. “La tierra es la razón de ser del Estado y la base de toda producción. La propiedad privada es razonable, pero esa propiedad privada es en función social”, explicó el dirigente, recordando que el destino universal de los bienes es un principio irrenunciable para la institución.
Barbieri trazó un paralelismo histórico y advirtió que entregar tierras a capitales extranjeros significa ceder soberanía. En este contexto, la provincia de Neuquén cuenta con cientos de miles de hectáreas en manos de foráneos, una cifra que preocupa a las organizaciones locales. El referente recordó casos emblemáticos como el de Joe Lewis en Lago Escondido, ocurrido en la década del 90, para graficar las consecuencias de estas políticas de entrega: “Te compran un pedazo de tierra, no te permiten ingresar y esa tierra ya no parece Argentina”.
El drama del techo propio en la provincia La extranjerización y la concentración de tierras tienen su correlato urbano en la aguda crisis habitacional que atraviesa el territorio neuquino. El representante de la Pastoral Social puso como ejemplo a Junín de los Andes, donde el valor del metro cuadrado y la falta de planificación expulsaron a los vecinos históricos, pero advirtió que es un fenómeno de presión inmobiliaria que se replica en toda la región patagónica.
“Hacer una casa y obtener un terreno es un proyecto de vida dificilísimo para un trabajador”, reflexionó Barbieri. Actualmente, el déficit habitacional en la provincia de Neuquén supera las 70 mil viviendas, un escenario agravado por alquileres que consumen más del 60% de los ingresos de una familia promedio. “El dinero puede amenazar nuestra capacidad de ser argentinos; la patria es una herencia y la tierra es la base de esa nación”, sentenció.
Un llamado de atención a la política Finalmente, el documento de la Pastoral Social interpela de forma directa a la clase dirigente. Barbieri cuestionó el accionar de los legisladores que, escudados en mandatos partidarios, terminan votando proyectos que perjudican el desarrollo de sus propios vecinos y atentan contra los bienes comunes.
“El legislador tiene que estar electo para representar al pueblo, no para desentenderse de su responsabilidad una vez que asume”, subrayó, llamando a la ciudadanía a ejercer una presión democrática constante. “Todos juntos podemos generar otro tipo de relación; tenemos que volver a exigir que nos representen en serio”, concluyó.







