spot_img
spot_img
spot_img

Top 5 de la semana

Europa enfrenta la mayor presión energética en años

Europa enfrenta un escenario energético más complejo de cara al próximo invierno. El almacenamiento de gas en el continente cayó a su nivel más bajo de los últimos cinco años, en medio de la tensión internacional que afecta el suministro global de gas natural licuado (GNL).

El conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán comenzó a impactar en la producción y en los envíos de combustible, lo que redujo la oferta disponible en el mercado internacional y provocó una fuerte suba de precios.

Las reservas de gas son clave para garantizar el suministro durante el invierno europeo, cuando aumenta la demanda para calefacción y generación eléctrica. Sin embargo, este año se espera que los depósitos finalicen la temporada de frío muy por debajo de los niveles habituales, lo que obligará a los países europeos a incrementar las compras durante el verano, período en el que tradicionalmente se recargan los almacenamientos.

El escenario se vuelve más sensible porque Europa depende cada vez más del GNL desde que redujo drásticamente las importaciones por gasoductos provenientes de Rusia tras la invasión a Ucrania en 2022.

Antes de ese conflicto, el GNL representaba cerca del 19% del suministro de gas europeo. Para 2026 se proyecta que esa participación alcance el 45% del abastecimiento, equivalente a unos 174.000 millones de metros cúbicos, según estimaciones de S&P Global Energy.

Para completar las reservas este verano, los compradores europeos deberán conseguir alrededor de 700 cargamentos de GNL, equivalentes a 67.000 millones de metros cúbicos, de acuerdo con cálculos de la consultora Kpler. Esto implica 180 cargamentos más que el año pasado.

Parte del suministro llegará a través de gasoductos desde Noruega y Argelia, además de volúmenes mucho menores provenientes de Rusia. Sin embargo, la mayor parte del abastecimiento dependerá de buques metaneros.

En paralelo, los precios del gas se dispararon desde el inicio del conflicto con Irán. Los valores de referencia en Europa alcanzaron brevemente su nivel más alto desde comienzos de 2023 y acumularon una suba cercana al 50% en la última semana.

El aumento se aceleró luego de que Qatar cerrara temporalmente sus campos de gas, responsables de aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de GNL.

En el mercado asiático, el contrato de referencia Japón-Corea también registró una fuerte escalada, con incrementos de hasta 68%, impulsados por la búsqueda de cargamentos alternativos.

La factura europea por los 180 cargamentos adicionales de GNL se elevó a unos 10.100 millones de dólares, frente a los 6.700 millones que costaban apenas días atrás, según cálculos de Reuters. Si se considera el total necesario para completar la recarga de verano, el costo alcanzaría unos 40.000 millones de dólares.

Los analistas estiman que los depósitos de gas europeos terminarán marzo con niveles de entre 22% y 27% de su capacidad, muy por debajo del promedio de cinco años, que ronda el 41%.

El escenario podría agravarse si se prolongan las interrupciones en el suministro desde Medio Oriente. El Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo, canaliza cerca del 20% del comercio global de GNL.

Según estimaciones de especialistas, una interrupción de un mes en esa vía podría retirar del mercado casi 7 millones de toneladas de GNL, lo que intensificaría la competencia entre Europa y Asia por los cargamentos disponibles.

En ese contexto, los analistas advierten que el precio del gas europeo podría superar los 60 euros por megavatio hora, frente a los 50 actuales y los 32 registrados a finales de la semana pasada.

Un cierre prolongado de grandes complejos gasíferos en Qatar incluso podría llevar los precios por encima de los 100 euros/MWh, un escenario que recordaría la crisis energética de 2022.

Popular Articles