En diálogo con Rivadavia Neuquén, la politóloga Laura Iturbide analizó el impacto económico y regional del plan de privatizaciones del gobierno nacional. Advirtió por la entrega de recursos estratégicos sin tasación y delineó el escenario político de cara a las próximas elecciones.
El plan de privatizaciones impulsado por el presidente Javier Milei avanza sobre recursos estratégicos y genera alertas transversales, especialmente en la región patagónica. En diálogo con Rivadavia Neuquén, la politóloga Laura Iturbide analizó el trasfondo económico de estas medidas, con foco en el impacto local tras la reciente concesión de las represas del Comahue y las proyecciones para el escenario político nacional.
Para la especialista, la lógica detrás de la venta de activos no responde a una modernización del Estado, sino a una urgencia de caja. La estrategia central radica en “utilizar la plata que entra de las privatizaciones para pagar la deuda” contraída con el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la gestión de Mauricio Macri, una cifra que asciende a 50.000 millones de dólares. Según Iturbide, este capital originalmente se destinó a los bancos para “evitar las corridas bancarias”, y hoy “Javier Milei toma la definición de privatizar para ir pagando esa deuda”, justo en una semana donde la causa judicial que investigaba su presunta ilegalidad resultó archivada.
El remate de las hidroeléctricas del Comahue
El impacto directo del plan de privatizaciones en las provincias de Neuquén y Río Negro se cristalizó con la reciente entrega de las represas. Iturbide fue categórica al repasar el proceso mediante el cual “se privatizaron cuatro y casualmente quienes quedaron elegidos son los mejores amigos de Santiago Caputo”, en directa alusión al círculo del asesor presidencial.
El procedimiento encendió severas alarmas por la falta de transparencia económica. La politóloga denunció que el Estado entregó infraestructura crítica “sin un valor mínimo de referencia” y advirtió que las adjudicaciones se terminaron cerrando con “propuestas por debajo de los valores reales y no hubo un tribunal de tasación”.
La pérdida de control sobre estas represas golpea de lleno a la matriz energética nacional, ya que “estamos hablando del 15% de la generación eléctrica del país”. A largo plazo, esto implica ceder capacidad de planificación frente a un inminente “recambio de los usos de energía en 30, en 40 años”, una mirada estratégica de la que el Estado se retira.
Conectividad, vías navegables y servicios
El análisis también abarcó a otras áreas en la mira del Gobierno. Sobre Aerolíneas Argentinas, Iturbide ejemplificó que, aunque “no es rentable tener un vuelo todos los días a Tucumán”, la ausencia total de conectividad destruye el “clima de negocios” en las provincias. A su vez, recordó el paso de Repsol por YPF como el gran paradigma de la desinversión privada.
En cuanto a la concesión de la Hidrovía del Río Paraná, criticó que el peronismo “lo pateó para adelante”, dejando el terreno libre para un modelo que hoy genera un fuerte impacto ambiental y perjudica a los pequeños productores por el avance del extractivismo. Sumó a esto la situación de servicios privatizados, como las telecomunicaciones, donde los oligopolios impiden que bajen las tarifas. Para Iturbide, “el control y la regulación deberían ser centrales”, un eje ausente en la gestión libertaria.
El rol de los aliados y el laberinto de Villarruel
En el plano estrictamente político, la politóloga evaluó el rearmado del oficialismo y de la oposición. Al ser consultada sobre la presentación de Milei en el Congreso, consideró que el mandatario buscó “lavarse eso de que quedó como medio lejano a Malvinas”.
De cara a las próximas elecciones, la postura de las fuerzas aliadas será clave. Iturbide nota que el PRO “no consigue tomar autonomía”, a excepción de la ministra Patricia Bullrich, quien “sí mantiene cierto perfil” propio. Finalmente, sobre el peso de Victoria Villarruel en la estructura del Gobierno, fue tajante: aseguró que a la vicepresidenta “le quedó re grande el cargo” y concluyó que “no se encontró en el gobierno y no se encontró en el Senado”.







