En diálogo con Rivadavia Neuquén, la astróloga Lunayendo analizó los fuertes efectos del eclipse solar y cómo este fenómeno marca el final de los liderazgos egocéntricos para darle paso a la fuerza de lo colectivo.
Los efectos del eclipse solar total que cruzó el cielo recientemente continúan generando profundas resonancias. Según la astrología, estos fenómenos astronómicos no solo representan un espectáculo visual inigualable, sino que funcionan como momentos de extrema movilización energética que impactan tanto en las estructuras sociales como en el plano individual. Un eclipse solar total ocurre cuando la Luna se alinea de manera perfecta entre la Tierra y el Sol, proyectando su sombra sobre nuestro planeta y oscureciendo el día por completo durante unos minutos.
Al comienzo de su columna habitual, y en diálogo con Rivadavia Neuquén, la astróloga Luna (conocida en redes sociales como @lunayendo y conductora del podcast “En rojo”) desglosó la carga simbólica de este evento. “Imaginate hace miles de años cuando pasaba esto en el cielo: se adoraba a la Luna y al Sol, y de pronto la Luna pasaba por arriba del Sol, se iba la luz por un momento y alguien empezaba a temblar”, graficó la especialista para ilustrar el peso psicológico que la humanidad le ha otorgado históricamente a la temporada de eclipses.
El ocaso del ego y el despertar colectivo
Desde la mirada astrológica, el Sol representa la consciencia, lo visible, el ego y la figura de los líderes o el “rey”. La Luna, en contrapartida, simboliza el mundo interno, las emociones, lo oculto y los misterios. Al superponerse la Luna sobre el Sol, se produce una caída simbólica de esas viejas estructuras de poder y de los protagonismos individuales.
La especialista detalló que este eclipse tocó puntos matemáticos clave conocidos como los nodos lunares. Con el nodo norte posicionado en Acuario y el nodo sur en Leo, el mensaje del cielo marca un claro cambio de época: el individualismo cede ante la fuerza comunitaria. “Todo lo leonino en exceso, es decir, el ego desmedido o la defensa del propio interés, está quedando a la vista y en caída”, señaló. En contraposición, Acuario potencia el rol del pueblo, demostrando que la presión social tiene la capacidad de derribar imposiciones que ya no tienen sustento colectivo, trazando un paralelismo con recientes debates legislativos y la movilización ciudadana en torno a normativas como la Ley de Tierras.
Cabe recordar que el 14 de diciembre de 2020, la región patagónica fue el escenario privilegiado de un eclipse solar total, un hito que atrajo a miles de turistas y científicos, y que reafirmó el fuerte vínculo local con estos fenómenos astronómicos.
Tiempos acelerados y puertas giratorias
En el terreno personal, los eclipses actúan como catalizadores. Marcan crisis necesarias y grandes oportunidades de transformación profunda. La columnista destacó que estamos atravesando una etapa de revisión de identidad, que nos obliga a cuestionarnos si los espacios que ocupamos siguen siendo genuinos.
“No es lo que tu ego quiere, es lo que tu alma necesita”, resumió a modo de mantra para transitar estos días. Asimismo, advirtió que los eclipses aceleran los tiempos vitales y funcionan como verdaderas “puertas giratorias”, acelerando tanto la entrada de nuevas personas y vínculos afines, como la salida definitiva de quienes ya han cumplido un ciclo en nuestra historia.
Toda esta depuración, según adelantó, sirve de preparación para la próxima ventana energética de fin de mes, cuando los días 27 y 28 recibamos nuevos movimientos, esta vez sobre el eje de Piscis y Virgo.





