Organizaciones barriales advierten sobre el crudo desamparo de las personas en situación de calle ante la llegada del invierno. Además, denuncian la falta de alimentos en los comedores y nuevas estrategias del narcomenudeo.
La crisis social en Neuquén expone una cara de la ciudad que contrasta fuertemente con la imagen de desarrollo sostenido. Mientras las temperaturas invernales patagónicas se hacen sentir, los referentes sociales y voluntarios advierten sobre un preocupante estado de inacción por parte de la dirigencia política.
Frío, indigencia y falta de empatía política
Uno de los focos de mayor tensión es la demora en la habilitación de refugios invernales. La prometida carpa climatizada para albergar a personas en situación de calle sigue siendo una incógnita, y las organizaciones denuncian que no hay respuestas oficiales sobre su instalación. La crudeza de este abandono quedó en evidencia recientemente, cuando cerca de 130 personas tuvieron que soportar lluvias a la intemperie en el sector del basural. (Dato extra: Durante los meses de invierno, la ciudad de Neuquén registra regularmente temperaturas bajo cero, lo que transforma la falta de techo en un riesgo de vida inminente).
En paralelo a esta realidad, y contrariamente a lo que indican las autoridades, el trabajo informal callejero no ha cesado. Los conocidos limpiavidrios continúan distribuidos por todos los rincones de la capital.
El avance del narcotráfico y la crisis alimentaria
La complejidad de los barrios también se ve atravesada por el flagelo de la venta de estupefacientes. El narcotráfico ha mutado su logística: las drogas ahora ingresan desde Buenos Aires o el norte utilizando métodos sofisticados, como el envío por encomiendas a través de grandes empresas de transporte. Este negocio ilícito destruye el tejido barrial, explotando a menores de edad y mujeres que se ven empujados a vender drogas o robar para poder sostener sus adicciones.
Ante esta alarmante escalada, se refuerza el llamado a los vecinos para que se involucren de forma segura, utilizando herramientas anónimas como el código QR de la fiscalía o la aplicación “Neuquén te Cuida” para realizar denuncias.
Por último, el aspecto económico cierra un círculo de vulnerabilidad extrema. El salario ha perdido poder adquisitivo, obligando a personas con trabajo formal a recurrir a comedores comunitarios para poder alimentarse. Sin embargo, la situación en estos espacios es crítica debido a que los suministros y alimentos no están llegando. Frente a todo esto, los referentes sociales exigen respuestas inmediatas y una mayor empatía por parte de un Estado que perciben desconectado de la realidad de las calles.








