Delincuentes sustraen los caños flexibles de cobre durante la madrugada. Ya son al menos cuatro los vecinos afectados en el sector, quienes además de quedar sin servicio, advierten por el riesgo latente de explosiones.
El robo de medidores de gas se consolida como una nueva modalidad delictiva en la capital provincial, generando dolores de cabeza y gastos imprevistos para los ciudadanos. En diálogo con Rivadavia Neuquén, un vecino del barrio Villa María relató cómo los delincuentes se llevan los caños flexibles de cobre durante la madrugada, dejando a las familias sin servicio y exponiendo a la cuadra a un grave peligro de fuga.
El hecho ocurrió en las inmediaciones de la calle Lavalle. Tomás, una de las víctimas recientes del accionar delictivo, relató el mal trago que vivió al iniciar su jornada laboral. “[…] cuando me levanté en la mañana, tenía frío y me duché con agua fría y ahí fue donde me di cuenta”, detalló el damnificado sobre el preciso momento en que constató el faltante en el gabinete exterior de su vivienda.
Los ladrones apuntan específicamente a las conexiones de cobre por su valor de reventa en el mercado informal, un metal que actualmente cotiza a pesos el kilo en las chacaritas clandestinas de la región. Para sustraer la pieza, que apenas mide unos pocos centímetros, los atacantes manipulan directamente la red de media presión sin contar con herramientas adecuadas ni protocolos de seguridad. “[…] lo cortaron, cerraron la llave, al menos tomaron esa precaución dentro de todo y lo cortaron”, explicó el vecino neuquino sobre el accionar temerario de los ladrones.
Un delito hormiga que se expande
El caso de Tomás no es aislado en el sector. La sustracción de estos componentes metálicos ya se había registrado en los días previos, configurando un patrón claro de robo hormiga en la zona. Durante la entrevista, el joven precisó que el radio de acción afectó a varias viviendas a la redonda.
“[…] por lo que me comentaron alrededor de cuatro, incluyéndome, y yo vivo en barrio Villa María, por calle Lavalle, así que más o menos por esa zona”, puntualizó la víctima al dimensionar el alcance del raid de la madrugada. Además, advirtió que la situación no es nueva en el barrio: “[…] a un par de vecinos y esto viene desde antes. Ahí me comentaban los vecinos que a uno hace poco lo cambió hace una semana […]”.
El daño económico para las familias resulta absolutamente desproporcionado respecto al botín que se llevan los ladrones. Mientras los delincuentes obtienen una ganancia marginal por unos pocos gramos de metal, las víctimas deben afrontar no solo la falta de servicio en épocas de frío, sino también el costo de contratar a un gasista matriculado para regularizar la conexión, cuyos honorarios mínimos rondan los pesos.
El reclamo por mayor presencia policial
Durante la emisión radial, los conductores del programa se hicieron eco del malestar generalizado por la falta de patrullajes preventivos en las calles neuquinas. Según planteó el conductor del ciclo, resulta incomprensible que los ladrones tengan el tiempo suficiente para recorrer los domicilios, forzar las puertas de los nichos y cortar los caños sin ser interceptados por ningún móvil de seguridad.
En ese sentido, desde los micrófonos se emitió una dura crítica hacia el accionar de la Policía del Neuquén, cuestionando que los efectivos destinen tiempo a realizar controles de identificación a ciudadanos sin irregularidades en el centro, mientras los barrios periféricos y semicéntricos quedan desprotegidos durante las noches frente a los delitos contra la propiedad.
Reparación y riesgos técnicos
Dejar los caños de gas manipulados y las válvulas al alcance de cualquiera en la vía pública representa un riesgo altísimo de explosión. Afortunadamente, en los hechos registrados sobre calle Lavalle los delincuentes obturaron el paso principal, evitando un escape masivo de fluido.
Para restablecer el suministro, los vecinos dependen directamente de la intervención técnica autorizada. Tomás indicó que se encontraba a la espera de una cuadrilla de la empresa prestataria, identificada como Camuzzi en la región, para lograr una solución rápida sin tener que costear toda la instalación de forma particular. “[…] es la verdad una salvada tremenda, porque si no tendría que ir a comprar el repuesto y esperar a que me lo instalen”, concluyó el vecino. Para evitar nuevos episodios, diversos usuarios ya evalúan tramitar los permisos correspondientes para colocar rejas o medidas de seguridad extra en sus gabinetes.







