El politólogo desgranó las variables macroeconómicas, la precarización del mercado de trabajo y el agotamiento del modelo agroexportador frente al crecimiento demográfico argentino.
La inminente presentación del presupuesto nacional en el Congreso de la Nación expone un escenario institucional y económico inédito. En diálogo con Rivadavia Neuquén, el politólogo Tomás de Leonardis analizó el impacto de prorrogar las cuentas públicas durante dos años consecutivos y el desfasaje entre las proyecciones oficiales y los indicadores de la economía real, con foco en el mercado laboral y la matriz productiva del país.
El proyecto, que debe ingresar a mediados de septiembre por la Cámara de Diputados antes de pasar al Senado, marca el fin de una etapa de excepcionalidad legislativa. Durante sus primeros dos años de gestión, la administración actual operó sin una ley de gastos actualizada, valiéndose de la prórroga del esquema de 2023. Esta maniobra técnica permitió licuar partidas mediante la inflación, que superó el 120 % interanual, reduciendo drásticamente el valor real de los fondos destinados a áreas como vivienda y obra pública. “Nunca había pasado en la historia del país que por dos años consecutivos se haga una prórroga”, definió de Leonardis.
Las distorsiones también afectaron las proyecciones macroeconómicas recientes. Mientras el esquema vigente calculaba una inflación del 10% para el período, el índice real ya roza el 33% interanual. Una situación similar ocurre con el Producto Bruto Interno (PBI), cuyo crecimiento estimado era de 5 puntos, pero la actividad apenas registra un alza del 2,3 %.
Mercado laboral y flexibilización
En un segundo tramo de la entrevista con Rivadavia Neuquén, el especialista abordó la reconfiguración del mercado de trabajo, marcada por la recesión, el cierre de comercios y la pérdida de empleo formal, que paulatinamente es reemplazado por el cuentapropismo informal.
Para de Leonardis, las recientes modificaciones a la ley de contrato de trabajo simplifican los despidos sin resolver la falta de generación de empleo, dado que las empresas no contratan personal si no hay un nivel de consumo que justifique la inversión. “La variable independiente jamás es la legislación laboral […] lo que mueve la aguja del empleo es si hay actividad o no hay actividad”, explicó. A este panorama sumó el impacto global de la inteligencia artificial, que ya comenzó a suprimir puestos de trabajo administrativos y técnicos.
Agotamiento de la matriz productiva
El análisis sociodemográfico ocupó el tramo final del diagnóstico. El politólogo contrastó el modelo agroexportador configurado en el siglo XIX, pensado para un país con escasa densidad poblacional, con la realidad de una nación que hoy alberga a casi 50 millones de habitantes.
Según su perspectiva, la dependencia exclusiva de los sectores primarios no genera los puestos de trabajo necesarios para sostener el tejido social actual ni para asimilar los estándares de vida de un país desarrollado. “Ese modelo es absolutamente insuficiente para contener a esos 50 millones que somos. Es imposible, no hay forma ni con Vaca Muerta, ni con el agro ni con la minería”, advirtió.
Otros temas
Durante la charla, también se abordó la dinámica política frente al próximo escenario electoral. De Leonardis anticipó un esquema de fuerte polarización y destacó el poder de fuego de los gobernadores para condicionar el armado de listas, en un sistema de negociaciones que comparó con la dinámica de la ley de lemas. Asimismo, cuestionó la estrategia de comunicación oficial ligada a la posverdad, ejemplificando la disociación entre los discursos gubernamentales y los hechos concretos con el reciente episodio en el que se omitió a las Islas Malvinas en un mapa oficial.







