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Presentaron un amparo judicial por la falta de agua en Balsa Las Perlas

Más de 30 mil habitantes de 17 barrios exigen la construcción de una planta potabilizadora y una red segura. El juzgado civil se declaró incompetente y el reclamo pasó al Superior Tribunal de Viedma.

La grave crisis sanitaria y de infraestructura que atraviesa la localidad rionegrina vecina a la capital neuquina derivó en una demanda colectiva. Ante la falta de agua en Balsa Las Perlas, un grupo de vecinos presentó un amparo ambiental colectivo para exigir la provisión segura y regular del servicio. La acción judicial apunta contra la Municipalidad de Cipolletti, el gobierno de la provincia de Río Negro, el Departamento Provincial de Aguas (DPA) y la empresa ARSA, con el objetivo de forzar la construcción urgente de una planta potabilizadora y una red de distribución formal.

En diálogo con Rivadavia Neuquén, Paola Villagrán, vecina e integrante de la asamblea local, explicó el nivel de precariedad en el que viven las casi 30 mil personas distribuidas en los 17 barrios del ejido urbano. Actualmente, la población se abastece mediante mangueras y conexiones irregulares que captan agua cruda directamente del río Limay. “Agotamos todas las instancias, las vías de diálogo y los reclamos administrativos”, detalló la referente vecinal respecto a la decisión de llevar el tema a la Justicia.

El recurso, que cuenta con el respaldo inicial de más de 60 firmas, ingresó al Juzgado Civil N° 1 a cargo del juez Diego de Virgilio, quien se declaró incompetente sin evaluar la admisibilidad de la emergencia, según relataron los vecinos. Tras ese revés, el expediente fue derivado al Superior Tribunal de Justicia (STJ) en Viedma y recaratulado como mandamiento de ejecución.

Estudios de laboratorio y riesgo sanitario

La calidad del líquido que consumen los vecinos es uno de los ejes centrales del reclamo. Villagrán confirmó que distintos análisis de laboratorio detectaron altos niveles de sales y presencia de metales pesados en algunos sectores, como Costa Esperanza. “Es un porcentaje muy chiquito, está al límite, ahí casi de llegar al uno por ciento de arsénico”, advirtió sobre los resultados de las muestras.

A la contaminación del agua se suma la escasez de infraestructura médica para atender los problemas gástricos e intestinales recurrentes en la comunidad. La única sala de salud del sector no cuenta con un laboratorio propio para procesar estudios rápidos. Las indicaciones de los profesionales suelen limitarse a recomendar la ebullición del líquido, una medida ineficaz frente a los contaminantes inorgánicos. “Te van a decir que hiervas el agua, pero esa no es la solución porque hay minerales que no se resuelven con solo hervir el agua”, enfatizó la vecina.

Aislamiento y roturas constantes en la red

El mantenimiento de las conexiones precarias recae de forma exclusiva sobre los habitantes. Villagrán relató que recientemente se rompió un caño en el barrio Vista del Valle, un escenario habitual que también sufren en otros loteos. “Los vecinos son los que intervienen en los arreglos porque la delegación no tiene recursos, no se hace cargo”, señaló.

Según denunció la asamblea, existe una desconexión total por parte de los funcionarios de la delegación municipal. A pesar de haber firmado actas de compromiso con el actual intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler, las obras no avanzan. “El problema es que al ser un barrio, estamos a 21 kilómetros de Cipolletti, una es las distancias, otro es el desconocimiento”, sostuvo la referente, aludiendo a la falta de respuestas de las autoridades locales a las que acusan de no conocer la realidad del territorio.

Otros servicios colapsados y la dependencia con Neuquén

A pesar de la ausencia de una red de agua potable, cloacas o un mantenimiento constante de las calles de ripio, los habitantes pagan facturas de energía eléctrica que en algunos casos superan los 100.000 pesos e incluyen el cobro de un servicio de alumbrado público que no existe.

Frente a este escenario de abandono, muchas familias cruzan diariamente hacia el centro de Neuquén para llenar envases en las canillas públicas del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS). “Nosotros vamos con bidones a buscar agua para cocinar, para la limpieza de lo que es la vajilla, parte de higiene y demás, y no todos lo pueden hacer”, concluyó Villagrán. Mientras aguardan una definición del tribunal de Viedma, los vecinos buscan asesoramiento legal para mantener unificada la demanda frente al acelerado crecimiento habitacional de la zona impulsado por el desarrollo inmobiliario de la firma Forestadora del Limay.

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