spot_img
spot_img
spot_img

Top 5 de la semana

Avenida Mosconi: cómo avanza la megaobra tras la habilitación del nuevo tramo

En diálogo con Rivadavia Neuquén, el secretario de Infraestructura municipal, Alejandro Nicola, brindó detalles sobre la apertura de los primeros 200 metros y el inicio de los trabajos en las colectoras. La obra civil avanza con una fuerte apuesta por el trabajo local y la coordinación de servicios.

Con la habilitación de los primeros 200 metros de traza sobre la Avenida Mosconi, ubicados entre las calles Gatica y Chaneton, la Municipalidad de Neuquén dio un paso clave en el reordenamiento urbano. Esta megaobra no solo cambiará la fisonomía del tránsito vehicular, sino que también implica un desafío de ingeniería subterránea sin precedentes para la región.

El secretario de Infraestructura de la capital, Alejandro Nicola, explicó que la apertura de este sector permitió desviar el flujo vehicular continuo para comenzar a intervenir directamente las veredas y colectoras. “Abriendo nuevos frentes de trabajo, esta es una dinámica que se va a dar de acá en más: a medida que vayamos avanzando, vamos a ir habilitando distintos sectores para que el tránsito salga de las colectoras”, detalló el funcionario.

Trabajos subterráneos y pluviales gigantes El foco principal de los equipos técnicos está puesto ahora bajo tierra. Se trata del zanjeo para la colocación de ductos pluviales longitudinales, cañerías que superan el metro de diámetro —e incluso llegan al metro y medio—, enterradas a profundidades que varían entre los tres y cinco metros.

Nicola indicó que, mientras se ejecuten estas tareas de base, se mantendrán los cercos de chapa tradicionales para resguardar la zona de obra. “Calculamos que serán unos 20 días que van a permanecer los cercos en las zonas que ya estamos interviniendo”, precisó. Una vez finalizada esta etapa y desmontado el vallado, los frentistas quedarán comunicados de forma directa con los sectores de estacionamiento de la nueva traza.

El diseño final del corredor contempla una calzada de diez carriles en total: cuatro de circulación y uno de aparcamiento por cada mano. En el tramo recientemente liberado, ya se encuentran desarrollados alrededor de tres carriles y medio, a la espera de completar los trabajos lindantes a los cordones.

Coordinación de servicios y soterramiento total Uno de los mayores desafíos logísticos de la intervención es la articulación con las distintas prestadoras de servicios públicos. La envergadura del proyecto exige que toda la red de agua, electricidad, gas y telecomunicaciones quede totalmente soterrada. En el bulevar central ya se han instalado los cañeros destinados a estos cruces.

“Hay que coordinar a un montón de empresas: agua, electricidad, empresas de internet, gas, telefonía; interactuamos permanentemente con prestadores como el EPAS, CALF y Camuzzi”, remarcó Nicola. A esto se le suma una elevada complejidad técnica en los cruces de calles neurálgicas, como la Avenida Olascoaga, Bahía Blanca, Láinez y Leguizamón, donde la superposición de ductos transversales obliga a realizar un trabajo minucioso con cámaras de inspección subterráneas.

Impacto en la economía local y aceleración de plazos Lejos de ser únicamente un proyecto de asfalto, la transformación urbana funciona como un motor económico para la ciudad. Según subrayó el secretario municipal, una directiva central de la gestión del intendente Mariano Gaido ha sido priorizar la contratación de firmas regionales.

Hoy, hay más de 27 empresas neuquinas ejecutando labores simultáneas. “Hacer una obra en el corazón de la ciudad trae complicaciones, pero la plata queda en la provincia. Son empresas y trabajadores de acá. Además, hay firmas locales con la capacidad técnica, el ‘know how’ y los profesionales para hacer todo tipo de obras”, sostuvo. Este esquema fortalece el mercado interno, ya que las propias constructoras se proveen en los comercios de cercanía.

Esta sinergia de trabajo local también otorgó cintura para resolver imprevistos y optimizar el cronograma general. Nicola relató que, frente a un atraso de dos meses provocado por inclemencias climáticas en el sector del viaducto, decidieron incorporar una segunda máquina pilotera tras una rápida reunión a pie de obra con los contratistas. Esa inyección de maquinaria pesada permitió concluir una tarea crítica en apenas 15 días, logrando un valioso adelanto en el calendario.

ARTICULOS POPULARES