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Prevención del síndrome urémico hemolítico: mitos y verdades sobre el mal de la carne picada

En diálogo con Rivadavia Neuquén, el nutricionista Samuel García desarmó creencias populares sobre la seguridad alimentaria. Claves indispensables para cuidar a los más chicos, desde la cocción de las hamburguesas hasta el peligro oculto en la verdulería.

El síndrome urémico hemolítico (SUH) es una afección grave que impacta principalmente a niños menores de cinco años. En Argentina, este tema cobra especial relevancia, ya que nuestro país registra históricamente una de las tasas de incidencia más altas del mundo. Conocido en la jerga popular como “el mal de la carne picada”, su prevención exige repensar muchas de las prácticas automáticas que llevamos a cabo en nuestras cocinas.

Durante el Día Nacional de Lucha contra esta enfermedad, el nutricionista Samuel García aportó luz sobre el tema en Rivadavia Neuquén, dejando en claro que el peligro no siempre está donde creemos.

El mito de las cadenas rápidas y el riesgo en casa

A menudo se asocia el brote de estas bacterias a la comida rápida. Sin embargo, García explicó que las grandes multinacionales alimentarias poseen controles estandarizados y procesos de cocción computarizados que minimizan el riesgo. La verdadera zona de peligro, advirtió el especialista, suele estar en el ámbito doméstico o en eventos multitudinarios donde la manipulación de carne picada pierde la rigurosidad de la cadena de frío y el control de temperatura.

La temperatura ideal para los asados y preparaciones

A la hora de prender el fuego y disfrutar de tirar la carne a las brasas, una costumbre tan arraigada en nuestra región, es fundamental no relajarse con los puntos de cocción. La bacteria Escherichia coli, causante del síndrome, muere a los 75°C. “Si vas a cocinar una hamburguesa, por dentro no tiene que quedar ninguna parte rosada”, sentenció el nutricionista. Además, remarcó que el congelador de casa no mata la bacteria, solo detiene su proliferación; por lo tanto, el único método seguro es el calor intenso.

El peligro invisible en las verduras

El SUH no es exclusividad de la carne. La bacteria habita en el intestino de la vaca y puede contaminar el suelo y el agua de riego. Por ello, vegetales de consumo crudo, como la lechuga, representan un vector de contagio silencioso si no se tratan adecuadamente.

García recomendó una sanitización estricta:

  • Utilizar agua de red segura.
  • Sumergir las hojas verdes u hortalizas en un balde.
  • Añadir dos gotas de lavandina apta para agua por cada litro.
  • Dejar reposar entre 3 y 5 minutos antes de consumir.

Asimismo, frutas como la manzana, que suelen tener ceras o antimicóticos naturales donde la bacteria puede adherirse, requieren ser lavadas y frotadas a conciencia.

Contaminación cruzada: la regla de oro

De nada sirve una cocción perfecta si luego el alimento entra en contacto con superficies sucias. El profesional hizo especial hincapié en la higiene de manos y en la separación de utensilios. Cortar una preparación ya cocida en la misma tabla de madera donde minutos antes reposó la carne cruda es uno de los errores más comunes y peligrosos en el hogar. La prevención del síndrome urémico hemolítico comienza con el orden, la limpieza y la información.

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