En diálogo con Rivadavia Neuquén, la patinadora Donatella Maurelli advirtió sobre los riesgos de practicar disciplinas sobre ruedas en la calle. Ante el auge de la actividad, exigen infraestructura adecuada y techada.
El crecimiento sostenido de los deportes urbanos ha dejado en evidencia una carencia histórica: la falta de skateparks en Neuquén capital que cuenten con las condiciones de seguridad e infraestructura necesarias para albergar a una comunidad en constante expansión.
El reclamo, que busca trascender la simple queja para convertirse en una propuesta formal ante el municipio, pone el foco en los riesgos de practicar disciplinas extremas en la vía pública y en la necesidad de consolidar espacios de contención deportiva.
Un circuito de pistas insuficiente
Actualmente, las opciones para quienes practican quad skate (patines de cuatro ruedas en paralelo) o roller aggressive (patines en línea) son escasas y presentan deficiencias estructurales.
Según detalló Maurelli, de 28 años y radicada temporalmente en Buenos Aires, el único espacio con dimensiones y diseño medianamente aptos se encuentra en las inmediaciones del aeropuerto, lo que dificulta el acceso para quienes no cuentan con movilidad propia o residen en el otro extremo de la ciudad. Por su parte, la pista del parque Jaime Nevares presenta superficies metálicas poco apropiadas para la disciplina, mientras que el espacio ubicado en el barrio Unión de Mayo resulta deficiente para el alto rendimiento.
“Es un deporte extremo donde nos caemos y nos lastimamos bastante fuerte, por eso es tan importante contar con espacios seguros y adecuados para poder hacerlo”, remarcó la referente, quien además dirige una escuela de quad skate.


Más que un pasatiempo juvenil
Uno de los principales estigmas que busca desterrar la comunidad es la idea de que el patinaje de rampas es una moda pasajera exclusiva de adolescentes. Por el contrario, la actividad reúne a personas de todas las edades —con practicantes activos que superan los 50 años— y ha impulsado una sólida industria paralela que incluye la fabricación de tablas, ruedas, indumentaria y calzado específico.
La falta de espacios dedicados obliga a muchos patinadores a utilizar plazas convencionales, veredas o mobiliario urbano, lo que no solo incrementa drásticamente el riesgo de lesiones graves por falta de protecciones en el entorno, sino que también genera conflictos de convivencia con peatones y vecinos.
Promesas incumplidas y proyectos a futuro
El reclamo por infraestructura no es nuevo. Durante 2023, la gestión del entonces gobernador Omar Gutiérrez había anunciado la construcción de un patinódromo oficial en el predio de la Ciudad Deportiva, un proyecto que contemplaba una pista homologada para competencias internacionales, pero que finalmente quedó paralizado.
Hoy, la urgencia de los patinadores locales suma un condicionante extra: el factor climático. Los intensos vientos, la lluvia y el frío extremo durante el invierno patagónico hacen imperiosa la necesidad de proyectar pistas techadas, un modelo que ya funciona con éxito en otras latitudes pero que en la región sigue siendo una deuda pendiente.
Mientras tanto, la comunidad sobre ruedas se organiza, diseña propuestas para presentar en el Concejo Deliberante y busca visibilizar que, detrás de cada salto, hay un deporte que exige ser tomado en serio.








