El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una nueva proclamación que prohíbe el ingreso al país de ciudadanos provenientes de 12 naciones, bajo el argumento de proteger la seguridad nacional. La medida, que ha generado reacciones tanto dentro como fuera del país, afecta a personas de Afganistán, Myanmar, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen.
Según trascendió desde la Casa Blanca, la decisión responde a “amenazas potenciales provenientes del exterior” y forma parte de una política más amplia para endurecer los controles migratorios. La administración Trump ya había impulsado medidas similares durante su mandato anterior, lo que provocó cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos y líderes internacionales.
En medio de esta nueva ola de restricciones, el empresario Elon Musk lanzó una dura crítica contra otro eje de la política de Trump: su plan fiscal. A través de sus redes sociales, el magnate calificó el proyecto como un “suicidio económico” y pidió a los legisladores que lo rechacen. “Maten este proyecto. Condenará a Estados Unidos a la esclavitud de la deuda”, advirtió.
El proyecto en cuestión, impulsado por sectores republicanos, incluye recortes impositivos que, según sus detractores, beneficiarían a los sectores más ricos mientras comprometen la recaudación y aumentan el déficit público.
Las declaraciones de Musk se dan en un momento de tensión creciente entre el empresariado tecnológico y el gobierno federal, que también mantiene disputas con compañías del sector por temas regulatorios y de competencia.
Ambos episodios, las restricciones migratorias y el debate fiscal marcan una semana de fuerte controversia política en Estados Unidos, con un mandatario decidido a avanzar con su agenda y voces cada vez más críticas desde distintos sectores del poder económico y social.







