La adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones marca un antes y un después en la planificación económica de la provincia. Las arcas estatales ya calculan el impacto del RIGI en Neuquén, proyectando un salto exponencial en la recaudación y el ingreso de divisas de cara al año 2030 gracias a la aceleración de proyectos en Vaca Muerta.
El horizonte financiero de la provincia de Neuquén se encuentra en un punto de inflexión histórico. La implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a nivel nacional y su consecuente adhesión provincial obligaron a los equipos económicos a recalcular las proyecciones de ingresos a mediano y largo plazo. Hacia el año 2030, las cuentas públicas neuquinas esperan un derrame multimillonario que reconfigurará la capacidad de gestión y ejecución de obra pública.
El nuevo esquema normativo, diseñado para blindar fiscal y cambiariamente a los megaproyectos que superen los 200 millones de dólares, tiene a la cuenca neuquina como su principal epicentro. Las proyecciones oficiales anticipan que la aceleración en la toma de decisiones por parte de las principales operadoras hidrocarburíferas generará un salto exponencial en la liquidación de regalías y tributos provinciales asociados a la actividad.
Un salto cuantitativo en las arcas públicas
Los números que se manejan en los despachos oficiales marcan un cambio de paradigma para la próxima década. El incentivo a la exportación de hidrocarburos, apalancado principalmente por el desarrollo de proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) y la ampliación de la infraestructura de transporte de crudo, garantiza un flujo de divisas que fortalecerá estructuralmente el presupuesto neuquino.
Esta previsibilidad a largo plazo permite al Estado provincial planificar con una base sólida. Los ingresos proyectados hacia 2030 no solo provendrán de la extracción directa en Vaca Muerta, sino también de la radicación de infraestructura conexa, polos logísticos y la fuerte reactivación del sector de la construcción impulsada por el capital privado que busca ampararse en los beneficios del RIGI.
El desafío de transformar los ingresos en desarrollo
Si bien las proyecciones financieras son sumamente alentadoras, el enorme ingreso de capitales plantea un desafío mayúsculo para la administración provincial. El objetivo central será evitar que esta inyección de recursos se diluya en gastos corrientes, logrando canalizarla hacia un plan integral de infraestructura urbana, rutas, conectividad y diversificación productiva.
La meta para el 2030 es que la rentabilidad excepcional que generará el RIGI se traduzca en una mejora palpable en la calidad de vida de los neuquinos, dotando a las ciudades del interior y a la capital provincial de los servicios necesarios para sostener el vertiginoso crecimiento demográfico que tracciona la industria petrolera.






