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Javier Milei recibió al medallista de oro José Torres Gil en Casa Rosada

El presidente Javier Milei recibió cerca del mediodía al atleta argentino José “Maligno” Torres Gil, quien el 31 de julio obtuviera para la Argentina la primera medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París, al imponerse en la competencia de estilo libre de BMX.

El deportista que nació en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, pero que es hijo de padres argentinos, está nacionalizado y reside en Córdoba, arribó anoche a Ezeiza desde la capital francesa. Torres, de 29 años, fue a la Casa Rosada acompañado por su entrenador Maximiliano Benadía. Participó de la reunión el jefe de Gabinete, Guillermo Francos y finalmente no se pudo acercar el secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Daniel Scioli, quien debió encabezar el Travel Sale en el centro porteño, en Suipacha 1111.

Torres, luego del encuentro que duró más de 40 minutos, salió al balcón junto al Presidente para mostrar su medalla. Durante más de dos minutos saludaron a los ocasionales transeúntes que pasaban por la Plaza de Mayo en ese momento. Varios lo vivaron y en un momento Milei les dijo que su visitante “tiene vergüenza” pero que “acá tenemos a un crack”.

Unos minutos más tarde, en contacto con la prensa acreditada, contó que el encuentro se dio en un marco “descontracturado” y si bien reconoció que “falta mayor apoyo para el deporte en general y veremos si con este asunto de las medallas se empieza a invertir un poco más”, no se atrevió a pedir la construcción de más pistas de BMX porque “es la primera vez que nos vemos” aunque dijo que le prometieron otra charla en la que traerá de regalo “un par de latas de Monster (una bebida energizante) de café, que él toma el mango loco, así que cuando venga le traigo”.

El saludo, que incluyó un fuerte abrazo de bienvenida. “Felicitaciones, un placer verte a vos, alguien que llegó a la cima”, lo recibió el jefe de Estado en su despacho. El ciclista le respondió que no había viajado “con muchas expectativas, hicimos lo que que pudimos” y Milei, sonriente, le dijo “menos mal, sino ¿qué quedaba, la (medalla) intergaláctica?”. Con mucha timidez el atleta comentó lo “difícil” de la competencia que había afrontado.

Hicieron una recorrida por diferentes sectores de la Casa de Gobierno como el Salón de los Bustos. Más tarde se acercó con enorme humildad a la puerta de Balcarce 24 donde decenas de personas se acercaron para sacarse una selfie, mientras lucía la medalla colgada de su cuello. “Pesa bastante, como medio kilo, pero es un orgullo llevarla”, comentó entre risas.

Apenas un rato antes había contado que, a pesar del cansancio, es posible que tenga que volver a París donde sería el abanderado argentino en el cierre de los Juegos Olímpicos. Y que ahora viajará a Córdoba para ver a su familia. “Mi mamá seguramente me espere con una torta de tres leches”, confesó quien en varios reportajes admitió su debilidad por “los dulces”.

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