En diálogo con Rivadavia Neuquén, el secretario de Finanzas de la Municipalidad analizó el encarecimiento del país en dólares y alertó sobre la destrucción de las pymes frente a la apertura de importaciones. Además, contrastó esta realidad con el superávit y la continuidad de la obra pública en la capital neuquina.
El impacto del modelo económico nacional sobre la matriz productiva y el costo de vida de los neuquinos encendió las alarmas en el Ejecutivo municipal. En diálogo con Rivadavia Neuquén, el secretario de Finanzas, Recursos y Protección Ciudadana, Fernando Schpoliansky, trazó un duro diagnóstico sobre la macroeconomía y advirtió que el atraso cambiario está dejando al país fuera de competencia frente a los mercados internacionales.
El funcionario fue categórico al analizar la política monetaria del Banco Central y el sostenimiento del tipo de cambio. Según explicó, si bien el dólar planchado facilita la importación, resulta letal para la industria nacional. “Argentina se volvió cara en dólares”, sentenció, e ilustró la situación con la canasta básica y el sector inmobiliario: alquileres comerciales que históricamente costaban entre 350 y 500 dólares, hoy trepan a los 1.500 dólares, golpeando de lleno a los comerciantes locales.
El golpe a las pymes y la apertura indiscriminada
Para el titular de la cartera de Finanzas, la combinación de inflación en pesos con un dólar estable pulveriza la competitividad de las empresas argentinas. Al abrir las importaciones sin regulaciones que protejan la producción local, las pymes deben competir en desigualdad de condiciones contra productos subsidiados o fabricados a gran escala en el sudeste asiático, especialmente en China.
“Trabajar o competir en inferioridad de condiciones es muy difícil. Si abrís la importación indiscriminadamente y me hacés competir con una fábrica nacional que tiene inflación en dólares contra productos que vienen recontra baratos, me estás pulverizando la industria nacional”, analizó Schpoliansky. Esta dinámica, advirtió, decanta inevitablemente en el cierre de empresas, pérdida de puestos de trabajo y una caída del consumo interno.
Las finanzas municipales como escudo
Frente al retiro del Estado nacional en áreas clave como la educación, la ciencia y la infraestructura, Schpoliansky contrastó el escenario federal con la realidad administrativa de la ciudad de Neuquén. Destacó que la gestión del intendente Mariano Gaido logró consolidar un modelo de equilibrio fiscal que permite sostener el ritmo de crecimiento de la capital.
“La Municipalidad tiene las cuentas ordenadas, tiene superávit y no tiene endeudamiento. Por eso podemos hacer obras con fondos propios”, remarcó el secretario, poniendo como ejemplo los avances en la Avenida Mosconi y los planes de asfalto que continúan ejecutándose sin depender de transferencias de la Casa Rosada. En este sentido, enfatizó que administrar políticamente implica definir prioridades y cuidar los recursos de los contribuyentes.
El futuro político del movimiento provincial
En el plano estrictamente político, de cara al próximo escenario electoral, el funcionario reflexionó sobre la reconfiguración del mapa neuquino. Aseguró que tanto el espacio “Comunidad”, liderado por el gobernador Rolando Figueroa, como “Primero Neuquén”, el sello del intendente Gaido, comparten un mismo origen y objetivo: la defensa de los intereses de la provincia.
“Somos todos hijos de la misma familia, que es el Movimiento Popular Neuquino”, definió. Para Schpoliansky, más allá de los sellos partidarios, el desafío actual es consolidar un frente local fuerte que actúe como barrera de contención frente a las políticas de ajuste que llegan desde Buenos Aires, cuidando los recursos energéticos e hidrocarburíferos que sostienen a la región.







