Tras cobrarse la vida de una vecina, una conductora con graves antecedentes goza de prisión domiciliaria, desatando la indignación social. En diálogo con Rivadavia Neuquén, la referente local de Estrellas Amarillas denunció la desidia judicial, la falta de prevención en las rutas y el abandono de la infraestructura.
La inseguridad vial en Centenario sumó un nuevo y doloroso capítulo que deja al descubierto las fallas del sistema de justicia y de la prevención estatal. El caso de Soledad Silva, la conductora que atropelló y mató a Elizabeth Martínez estando alcoholizada, generó un profundo malestar en la comunidad. Lejos de enfrentar una condena firme en prisión, la acusada fue beneficiada recientemente con arresto domiciliario, una medida que revictimiza a los familiares y enciende las alarmas sobre el peligro que representan los infractores reincidentes en las calles neuquinas.
Crónica de una impunidad sostenida
La historia de Silva está marcada por una total negligencia al volante. Según detalló Viviana Huichaqueo, especialista en accidentología vial y referente de Estrellas Amarillas, la mujer ya contaba con un antecedente de extrema gravedad: “Atentó contra la vida de su hijo en primera instancia”, explicó. En aquel momento, la Justicia le aplicó la figura de “pena natural” (por el daño ocasionado a su propio bebé) y no recibió una sanción efectiva que le impidiera seguir manejando. Tras ese hecho, según relató la perito, la acusada subía a sus redes sociales videos donde se la veía cruzando semáforos en rojo y consumiendo alcohol.
El fatal desenlace era evitable. Tras atropellar a Martínez, la conductora huyó y luego se presentó en la comisaría. La medida judicial inicial consistió apenas en obligarla a firmar una vez por semana en la dependencia policial. Menos de un mes después, fue demorada en un control vehicular oficiando como acompañante de otro conductor alcoholizado, evidenciando su desprecio por las normas. A pesar de este historial, la Justicia le otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria.
Cruces peligrosos y pedidos de controles fijos
El dolor por la pérdida de vidas inocentes visibiliza un problema estructural que va más allá de los tribunales. Desde Estrellas Amarillas exigen la instalación de una posta policial permanente sobre la Ruta 7 para frenar los excesos de velocidad y el consumo de alcohol. Huichaqueo fue tajante sobre la peligrosidad del sector aledaño a la estación de servicio Puma y la EPET 22: “Es un cruce mortal donde, desde el accidente de Elizabeth, ya perdieron la vida tres personas más”.
El reclamo de las asociaciones civiles apunta a sostener controles rigurosos de forma ininterrumpida, y no únicamente cuando se realizan eventos masivos. A nivel provincial, la siniestralidad vinculada al consumo de alcohol sigue siendo una de las principales causas de muerte en siniestros viales, superando el 25% de los accidentes fatales registrados en la región.
Infraestructura deficiente y educación vial
A la inconducta humana se le suma el abandono de la infraestructura vial. La referente denunció que el tramo que conecta el expeaje con Centenario, a la altura de la fábrica Fasimpat, se encuentra completamente a oscuras debido al constante robo de cables subterráneos. Esta situación agrava drásticamente los riesgos para quienes transitan de noche por la zona.
El abordaje integral de esta problemática exige, además, replantear la educación vial desde sus cimientos. La facilidad con la que se otorgan actualmente las licencias de conducir en muchos municipios, sumada a la falta de concientización profunda, perpetúa la presencia de conductores temerarios. Mientras tanto, la comunidad exige que la Justicia actúe con celeridad y firmeza, garantizando que casos como el de Soledad Silva no queden envueltos en la impunidad.






