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Corte en la bajada de Maida: Valentina Norte Rural exige la red de gas en medio de temperaturas bajo cero

Cientos de familias del histórico barrio neuquino reclaman la regularización de tierras para acceder a un servicio esencial. Tras promesas gubernamentales incumplidas, advierten que continuarán con las protestas.

El frío extremo en la Patagonia no perdona, y para los vecinos de Valentina Norte Rural, sobrevivir a las temperaturas bajo cero se ha convertido en una odisea diaria. En una provincia que lidera la exportación y producción de hidrocarburos, resulta paradójico y alarmante que cerca de 3.500 familias de este sector de la capital neuquina aún carezcan de conexión a la red de gas natural.

Ante esta situación límite y tras meses de promesas incumplidas, los residentes decidieron tomar medidas de fuerza, instalando desde las 4:30 de la madrugada un corte intermitente en la estratégica bajada de Maida.

“Es una situación límite. El frío nos atañe, con temperaturas bajo cero, y es bastante difícil vivir así”, expresó Angie Candia, vecina del barrio, en diálogo telefónico. La frustración comunitaria se agrava al recordar que, meses atrás —en medio del calendario electoral—, el propio gobernador Rolando Figueroa se acercó a la comisión vecinal garantizando que el problema se resolvería en dos semanas. “Ya pasaron meses y seguimos igual. Parece irónico que en una provincia productora, donde Vaca Muerta exporta gas licuado y genera regalías millonarias, el Oeste siga sin gas”, reflexionó la vecina.

El costo de vivir sin gas: garrafas y leña a precios inaccesibles

La falta de infraestructura somete a las familias a gastos exorbitantes para poder calefaccionarse. Actualmente, una garrafa estándar alcanza los $37.000 y, bajo las actuales condiciones climáticas, apenas rinde tres días. Por su parte, la compra de leña tampoco es una alternativa económica: un camión pequeño cuesta alrededor de $100.000, mientras que los subsidios estatales consisten apenas en una “camionada” o, peor aún, en una “carretillada” de leña por familia. A esto se suma el exorbitante costo de la electricidad, con boletas que oscilan entre los $600.000 y $1.200.000.

Trabas burocráticas y el histórico reclamo por la tierra

El conflicto de fondo no radica únicamente en la infraestructura. Según explicó Candia, la principal traba técnica para avanzar con las obras es la falta de regularización dominial. Los terrenos pertenecen a propietarios privados (conocidos como el “Sector Fava”), y para poder trazar la red de gas, el gobierno provincial debe proceder previamente a la expropiación o regularización de dichas tierras.

Este no es un barrio nuevo; los primeros pobladores se instalaron en 1995, por lo que el sector lleva décadas consolidándose. Los vecinos han cumplido con todos los pasos legales: en 2021 lograron que el Concejo Deliberante declarara el proyecto de utilidad pública por unanimidad, y en 2023 lo presentaron en la Legislatura provincial respaldado por más de 2.000 firmas. Además, cuentan con los planos aprobados y trazados por Camuzzi.

“Presentamos todos los pasos a seguir. Esto ya no es un problema de papeles, es pura y exclusivamente falta de voluntad política”, sentenció la vecina.

A pesar del cansancio, los vecinos aseguran que no buscan “que les regalen nada”. Están organizados y dispuestos a costear parte de la obra si se regularizan sus terrenos. Mientras aguardan una respuesta concreta y una firma gubernamental que destrabe la situación, adelantaron que los cortes intermitentes en la bajada de Maida continuarán de manera indefinida.

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