spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

Top 5 de la semana

Salud mental y crianza: por qué los límites son fundamentales frente a la inmediatez tecnológica

La psicóloga Jazmín Ibáñez advierte sobre la preocupante baja tolerancia a la frustración en jóvenes y adolescentes. Cómo el ejemplo parental y la firmeza amorosa pueden contrarrestar los efectos de la sobreexposición a las pantallas.

La crianza en la era digital presenta desafíos inéditos. En una sociedad hiperconectada y atravesada por la inmediatez, la salud mental infantil y adolescente se ha convertido en una preocupación central para padres y educadores. La psicóloga rionegrina Jazmín Ibáñez, especialista en terapia dialéctico conductual, explica que gran parte de los conflictos actuales radican en una premisa fundamental: el desarrollo emocional no es algo con lo que se nace, sino que se aprende.

“No nacemos sabiendo qué es la felicidad, qué es el enojo o cómo regularnos. Todo eso se aprende a través de nuestros cuidadores primarios”, detalla Ibáñez. Esto significa que desde la primera infancia hasta la turbulenta etapa de la adolescencia, los menores actúan como espejos de los adultos que los rodean. Si un padre no sabe gestionar su propio estrés o frustración, es poco probable que su hijo desarrolle las herramientas necesarias para hacerlo.

La trampa de la inmediatez y la baja tolerancia a la frustración

Uno de los fenómenos más recurrentes en la consulta psicológica actual es la bajísima tolerancia a la frustración que presentan los jóvenes. Acostumbrados a la gratificación instantánea que proveen las redes sociales, los videojuegos y la tecnología en general, los adolescentes enfrentan serias dificultades cuando la realidad no se ajusta a sus expectativas inmediatas.

Ibáñez advierte que esto se traduce en múltiples conflictos cotidianos: desde el desinterés por el rendimiento académico y la incapacidad de sostener vínculos sociales saludables, hasta una marcada hostilidad ante cualquier consejo o directiva. “La sociedad del consumo y de las pantallas nos ha acostumbrado a lo inmediato, y eso hace que las nuevas generaciones tengan muy poca tolerancia al fallar”, reflexiona la especialista.

Firmeza y calma: el desafío de poner límites en la adolescencia

La adolescencia es, por naturaleza, una etapa de ruptura y búsqueda de identidad. El adolescente necesita separarse de sus padres para construir su propia autonomía. Sin embargo, esto no implica que los límites deban desaparecer.

Para acompañar este proceso sin que el conflicto se vuelva destructivo, Ibáñez destaca dos elementos cruciales para los padres:

  • Modelar con el ejemplo: “Si yo como adulto pierdo la calma y empiezo a gritar, el adolescente va a aprender que así se resuelven las cosas y te va a gritar más fuerte”, explica. El adulto debe ser quien garantice la estabilidad emocional de la interacción.
  • Sostener la palabra: Poner límites no es un acto autoritario, sino una demostración de cuidado. Es fundamental mantener la firmeza y no retroceder en las decisiones por agotamiento o para evitar un conflicto momentáneo, ya que esto le enseña al joven que la palabra de sus padres carece de valor real.

La crianza exige paciencia, consistencia y una profunda comprensión de que equivocarse —tanto para los padres como para los hijos— es una parte ineludible del crecimiento humano. En este escenario, el amor se manifiesta, muchas veces, a través de un “no” dicho a tiempo y con serenidad.

¿De qué manera te parece que la tecnología está moldeando las relaciones dentro de tu propio núcleo familiar?

ARTICULOS POPULARES