La ilusión de los hinchas está por las nubes. El paso de la Selección Argentina en la fase de grupos dejó un saldo inmejorable: victorias contundentes, solidez defensiva y un Lionel Messi en su mejor versión. El equipo de Lionel Scaloni se afianza como uno de los grandes candidatos para quedarse con el título.
La expectativa era enorme y el equipo estuvo a la altura de las circunstancias. El paso de la Selección Argentina en la fase de grupos ha sido arrollador, superando a sus rivales con autoridad y revalidando en el campo de juego por qué llegó a esta cita deportiva como una de las máximas potencias mundiales.
El combinado nacional, fiel al estilo que le imprimió Lionel Scaloni durante todo su ciclo, no dejó lugar a las dudas. Con un funcionamiento colectivo aceitado, una defensa que brindó plenas garantías y un mediocampo capaz de asfixiar a cualquier oponente, la “Scaloneta” cosechó el puntaje ideal, cerrando esta etapa inicial con números que entusiasman a millones de argentinos.
El factor Messi: un capitán en su mejor versión Más allá de la estructura grupal, la gran noticia para el seleccionado es el estado de forma física y futbolística de su líder. Lionel Messi se mostró encendido a lo largo de los tres encuentros iniciales, manejando los tiempos del ataque, rompiendo líneas con su habitual facilidad y siendo determinante en el marcador.
Lejos de regular energías, el capitán demostró que su hambre de gloria sigue intacto, convirtiéndose nuevamente en el eje principal de la ilusión nacional.
Con la mira en los cruces directos Cerrar esta instancia con semejante contundencia no solo sirve para la estadística, sino que envía un mensaje claro al resto de los competidores. La Selección Argentina demostró solvencia y jerarquía.
Ahora, con la tranquilidad del deber cumplido en la primera ronda, el plantel ya pone el foco en los octavos de final. A partir de ahora, el margen de error se reduce a cero en los partidos de eliminación a todo o nada, pero la confianza del equipo parece ser inquebrantable.






