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Fuerte terremoto en Colombia: más de 250 muertos, toque de queda y crisis política

La tragedia golpea a Sudamérica. Un devastador terremoto en Colombia de magnitud 7.4 dejó un saldo provisorio de al menos 265 víctimas fatales y más de 570 heridos. Las autoridades declararon la emergencia máxima mientras los equipos de rescate trabajan a contrarreloj entre los escombros.

El reciente terremoto en Colombia se posiciona como uno de los más destructivos de los últimos años, dejando al país frente a una profunda emergencia humanitaria y logística. El movimiento telúrico, que alcanzó una magnitud de 7,4 en la escala de Richter, sacudió gran parte del territorio y obligó a las autoridades a desplegar medidas urgentes en medio de un clima político convulsionado.

Cifras de víctimas y daños estructurales Hasta el momento, las cifras oficiales reportan 265 víctimas fatales, aunque las proyecciones de los equipos de rescate estiman que el número podría superar las 280 personas en las próximas horas. Entre las zonas urbanas más golpeadas se encuentran Cali, que sufrió el primer gran impacto, seguida por Pereira y Manizales. A nivel departamental, la situación en Ríosucio (Caldas) es crítica.

El daño material es extenso. Los informes preliminares indican que hay más de 100 viviendas severamente afectadas, de las cuales varias colapsaron por completo. El patrimonio histórico y religioso también sufrió el embate de la naturaleza: los emblemáticos templos de San Sebastián y La Candelaria terminaron derrumbados, sumando una pérdida cultural incalculable a la tragedia humana.

Restricciones de movilidad y toque de queda Frente al desastre, el gobierno nacional y las administraciones locales comenzaron a coordinar la evacuación de edificaciones en riesgo y la elaboración de un censo de damnificados. Además de la ayuda internacional proveniente de países como Argentina, Estados Unidos y el Vaticano, se implementaron medidas drásticas de seguridad.

Diego Velásquez, presidente de la Asociación de Peatones en Colombia, explicó el complejo panorama logístico que atraviesan las ciudades afectadas. Se dispuso el cierre provisional de calles, la alteración del esquema de “pico y placa” y la prohibición general de circulación vehicular en áreas críticas para priorizar el paso de ambulancias, bomberos y fuerzas de seguridad. Asimismo, se instauró un toque de queda nocturno con un objetivo claro: evitar los saqueos en las zonas comerciales y en las viviendas abandonadas.

Polémicas y crisis en un gobierno recién asumido La catástrofe natural golpeó a Colombia en un momento de extrema fragilidad institucional. El presidente Abelardo de la Espriella enfrenta esta crisis a menos de una semana de haber asumido el poder el pasado 7 de agosto. Su gestión ya se encuentra bajo un intenso escrutinio público y mediático.

Según reportes desde el lugar, el mandatario rechazó el proceso de empalme con la administración anterior, lo que derivó en que el país enfrentara el sismo sin un director nacional de Gestión de Riesgo designado. A esto se le suma el rechazo, por motivos ideológicos, de un avión con ayuda humanitaria enviado por el gobierno de México, una decisión que generó un fuerte repudio. La tensión social se agravó aún más tras confirmarse que, en medio de las tareas de rescate, el gobierno ordenó un bombardeo por parte de la Fuerza Aérea en el que fallecieron tres campesinos, desatando críticas sobre las prioridades y la capacidad de manejo de crisis de la nueva gestión.

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