Durante un acto realizado este jueves en la Bolsa de Comercio, el presidente Javier Milei anunció que vetará dos leyes aprobadas por amplia mayoría en el Senado: la que dispone un aumento para las jubilaciones y la que declara la emergencia en discapacidad. La decisión, aseguró, responde al compromiso del Gobierno con el superávit fiscal, y calificó ambas iniciativas como “irresponsables” desde el punto de vista económico.
Las declaraciones del mandatario llegaron pocas horas después de que la Cámara Alta sancionara ambos proyectos impulsados por bloques de la oposición, que garantizan recursos para prestadores y pensiones vinculadas a la discapacidad, así como una mejora en los haberes jubilatorios.
“Vamos a vetar todo lo que atente contra el equilibrio fiscal”
A tono con sus intervenciones recientes, Milei endureció su discurso contra el Congreso y calificó lo sucedido como un intento desesperado por parte de la oposición: “Lo que pasó hoy es un acto de desesperación porque saben que en octubre vamos a arrasar”, afirmó en referencia a las elecciones legislativas previstas para ese mes.
“Nada de lo que pasa en el Senado nos sorprende. Esto ya lo sabíamos. Si eventualmente logran derribar el veto, revertiremos la medida el 11 de diciembre”, advirtió, aludiendo a la fecha de finalización del actual período legislativo.
El costo fiscal, eje de la confrontación
Uno de los puntos que más objeciones generó por parte del Ejecutivo fue el impacto presupuestario que tendrían las leyes. En el caso de la emergencia en discapacidad, la norma contempla partidas específicas hasta 2027 para prestadores de salud, pensiones no contributivas y talleres protegidos. Según estimaciones del Congreso, la medida implicaría entre el 0,22% y el 0,42% del Producto Bruto Interno.
Por otro lado, el proyecto sobre jubilaciones contempla una actualización mayor a la establecida por el Gobierno y la prórroga de la moratoria previsional, medidas que también fueron rechazadas por el oficialismo.
Milei ratificó que su política de equilibrio fiscal es “permanente” y que no está dispuesto a ceder, aun si eso implica tensiones con el Congreso o eventuales planteos judiciales. “No vamos a negociar el rumbo económico. No hay espacio para medidas populistas”, sentenció.








