El Tribunal de Ética avanzó con una dura sanción de tres años contra un profesional de la salud mental de la región. Los detalles del caso que genera indignación en la comunidad.
Indignación y repudio en el ámbito de la salud mental
Un gravísimo caso de vulneración a la intimidad sacude a la comunidad de Cipolletti y al resto del Alto Valle. En las últimas horas, trascendió que un psicólogo de la región fue suspendido del ejercicio de su profesión por tres años, luego de que se comprobara que filmó a escondidas a un paciente menor de edad durante una sesión en su consultorio privado.
La sanción del Tribunal de Ética
La resolución llegó por parte de las autoridades colegiadas pertinentes, quienes consideraron el accionar del profesional como una falta gravísima al secreto profesional y a los derechos fundamentales de las infancias. Según consta en el expediente disciplinario, la cámara estaba oculta y funcionaba sin el consentimiento ni el conocimiento del paciente ni de sus tutores legales. Este agravante de “falta de ética” fue determinante para que el tribunal emitiera una de las penalidades más severas de los últimos años en la jurisdicción.
El impacto en la confianza de los pacientes
Este escándalo enciende un fuerte debate sobre los controles a los espacios de salud mental en la región. Diferentes asociaciones de padres y colegas del ámbito psicológico ya han expresado su rechazo absoluto, recordando que el consultorio debe ser un espacio de estricta seguridad emocional. Mientras la sanción administrativa rige con firmeza impidiendo que el profesional ejerza, no se descarta que la familia de la víctima decida avanzar por la vía penal dada la gravedad de los hechos comprobados.







