Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), confirmó oficialmente que se presentará como candidato a la secretaría general de las Naciones Unidas, cargo que quedará vacante en enero de 2027 tras el final del mandato de António Guterres.
El anuncio lo realizó en una conferencia de prensa en Washington, donde adelantó que iniciará el proceso formal en las próximas semanas. También reveló que ya mantuvo conversaciones sobre su postulación con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
Grossi, nacido en Buenos Aires en 1961, es diplomático de carrera y especialista en temas de seguridad internacional y política nuclear. Desde diciembre de 2019 lidera el OIEA, siendo el primer latinoamericano en ocupar esa posición. Bajo su gestión, el organismo enfrentó crisis clave, como la guerra en Ucrania y las tensiones con Irán por su programa nuclear.
Con más de 35 años de trayectoria, fue embajador argentino en Austria, jefe de gabinete en la Organización para la Prohibición de Armas Químicas y presidente de la conferencia que impulsó la Declaración de Viena sobre Seguridad Nuclear.
En el plano internacional, Grossi se convirtió en una voz central durante la invasión rusa a Ucrania, con visitas a la planta nuclear de Zaporizhzhia, y ha mantenido una postura firme frente a Irán, lo que incluso derivó en amenazas directas contra su seguridad.
Su candidatura gana fuerza en un escenario en el que, según las prácticas no escritas de la ONU, el próximo secretario general debería provenir de América Latina, región que no ocupa ese puesto desde Javier Pérez de Cuéllar (1982–1991).







