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Salud mental en Neuquén: señales de alerta y herramientas vitales para prevenir el suicidio

El Colegio de Psicólogos advierte sobre el aumento de casos y destaca la importancia de desestigmatizar el tema. Conocé los factores de riesgo, cómo acompañar a un ser querido y a dónde recurrir dentro de la provincia.

La Salud mental en Neuquén se consolida como una temática que requiere intervención urgente y comunitaria. El escenario nacional marca una pauta alarmante: las estadísticas de suicidios continúan escalando, superando incluso las muertes registradas por accidentes de tránsito en todo el país. Frente a esta realidad, durante el reciente plenario del órgano de revisión de la Ley de Salud Mental, el Ministerio de Salud provincial ratificó que el abordaje del suicidio es una de las 15 líneas de acción priorizadas en su gestión.

Sabrina, vicepresidenta del Colegio de Psicólogos de Neuquén, profundizó sobre la necesidad de visibilizar la problemática y desarmar los mitos que la rodean. La especialista remarcó que el acto suicida es el resultado de una convergencia multifactorial, influenciada por la historia personal, el contexto social, vivencias traumáticas y la presión económica. “No siempre hay un diagnóstico psicopatológico”, subrayó, indicando que una persona sin antecedentes psiquiátricos también puede llegar a un punto de sufrimiento intolerable. Para enfrentar esto, resulta vital mejorar la articulación de los registros estadísticos, lo que permitirá afinar las estrategias tanto de prevención como de contención para el entorno (posvención).

El peso de los mandatos y la disparidad de género

Los números reflejan una cruda realidad de género: el mayor porcentaje de suicidios se registra en varones. La psicóloga explicó que esta tendencia está íntimamente ligada a la forma en que los hombres son socializados. Los mandatos estructurales, sumados a las fuertes presiones económicas que históricamente recaen sobre la figura masculina, operan como una barrera. En la mayoría de los casos, estos factores limitan la capacidad de los varones para expresar su angustia y pedir asistencia profesional a tiempo.

Identificar a tiempo: señales de alerta y contención

Reconocer el sufrimiento en un familiar o amigo es el primer paso para salvar una vida. Si bien cada caso es particular, existen alteraciones en el comportamiento que operan como claras señales de alerta:

  • Disminución abrupta del rendimiento escolar o académico, especialmente en los más jóvenes.
  • Cambios severos en las rutinas de alimentación y en el descanso.
  • Pérdida de interés por actividades cotidianas que antes generaban disfrute.
  • Aislamiento social y ensimismamiento.
  • Expresiones visibles y sostenidas de tristeza.

Cuando el dolor de vivir se vuelve incomprensible y pesado, la salida no es el silencio. La especialista instó a la comunidad a involucrarse activamente. El enfoque adecuado requiere empatía y paciencia: ofrecer un mate, sentarse a escuchar sin emitir juicios de valor y, fundamentalmente, acompañar a la persona en la búsqueda de asistencia terapéutica.

Vías de contacto y asistencia en crisis

Nadie debe atravesar una crisis en soledad. El sistema público y diversas organizaciones ofrecen líneas de escucha activa y derivación profesional que funcionan de manera gratuita y confidencial.

Si vos o alguien de tu entorno necesita ayuda, podés comunicarte a:

  • Línea local (“Salud Mental te escucha”): 299-535-8191.
  • Centro de Asistencia al Suicida: 0800-345-1435.

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