En medio de una creciente tensión en el sector nuclear, trabajadores del Estado se movilizan para repudiar la desvinculación de más de 60 expertos. Apuntan contra el gobierno por nombrar personal no calificado en áreas estratégicas con salarios que quintuplican a los de máxima categoría.
La crisis en la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) expone una de las contradicciones más profundas de la actual gestión nacional. Mientras el discurso oficial pregona la reducción del gasto público y la eficiencia, los propios trabajadores del sector nuclear denuncian un desmantelamiento sistemático de las áreas más sensibles del Estado, acompañado por la contratación de militantes sin experiencia para ocupar cargos gerenciales.
El conflicto estalló en las últimas horas con una fuerte movilización en la Avenida General Paz, encabezada por profesionales de la institución. Andrés Kreiner, referente de la Comisión, dialogó en medio de la protesta y detalló el oscuro panorama que atraviesa el organismo tras el despido de más de 60 trabajadores calificados.
El contraste: recortes a la ciencia y premios a la militancia digital
La principal indignación del sector científico radica en la calidad de los reemplazos que está efectuando el gobierno de La Libertad Avanza. Según relató Kreiner, las autoridades despiden a personal técnico con años de trayectoria bajo excusas infundadas, para colocar en su lugar a figuras afines al espacio político sin ningún tipo de idoneidad.
El caso más resonante es el de un joven “tuitero” de 23 años, recientemente incorporado a una gerencia de Nucleoeléctrica Argentina (NASA) con un salario exorbitante de 13 millones de pesos. A esto se suma el nombramiento de un individuo de apellido Vieiras, quien carece de estudios terciarios o universitarios, como flamante coordinador en la Gerencia de Área de Aplicaciones Nucleares a la Salud, un sector vital para el desarrollo médico del país.
“Los salarios nuestros se han depreciado totalmente. Hoy el máximo salario en la CNEA, en la máxima categoría, es de 2.500.000 pesos”, contrastó Kreiner, visibilizando una brecha salarial insostenible frente a los nuevos ingresos políticos.
Un decreto que fomenta el “aguantadero político”
El mecanismo legal que permite esta maniobra es un reciente decreto gubernamental que habilita la incorporación de un nuevo empleado por cada dos despidos o renuncias. Para los trabajadores de la CNEA, esto no es más que una herramienta para “destruir el Estado” y transferir recursos a manos privadas y partidarias.
- El dato extra: La CNEA, fundada en 1950, es el pilar de la soberanía energética y tecnológica de Argentina. Proyectos de vanguardia mundial como el reactor modular CAREM 25 o el reactor multipropósito RA-10 (fundamental para la exportación de radioisótopos médicos) dependen directamente del personal altamente calificado que hoy está siendo desvinculado. Perder este capital humano no solo implica un retroceso administrativo, sino la paralización de ingresos millonarios en dólares para el país a futuro.
La paradoja es evidente. Funcionarios que meses atrás calificaban a la CNEA como un “aguantadero de la política”, hoy utilizan la misma estructura para acomodar a sus filas. Mientras tanto, el sector nuclear argentino, reconocido internacionalmente por su excelencia, se enfrenta a una de las peores fugas de cerebros e inestabilidad institucional de su historia reciente.








