Frente a los recientes episodios en Cutral Co y una preocupante tasa de suicidios, especialistas impulsan una ley para integrar profesionales en el sistema educativo. La desconexión familiar y el impacto social del desarrollo petrolero, en el centro del debate.
La salud mental en Neuquén atraviesa uno de sus momentos más delicados, evidenciado por los recientes estallidos de violencia escolar, como los ocurridos en Cutral Co. Lejos de ser hechos aislados, estos episodios reflejan una crisis profunda que involucra a adolescentes sin contención emocional, familias desbordadas y un sistema educativo que ya no da abasto.
Ante este escenario, un grupo de profesionales presentó en la Legislatura provincial un proyecto de ley para incorporar psicólogos sociales en escuelas, hospitales y barrios, buscando frenar una escalada de conflictividad que hoy se respira en las calles y en las aulas.

Docentes sobrecargados y familias ausentes
Actualmente, las escuelas se han transformado en la primera —y a veces única— línea de contención para los jóvenes. Sin embargo, los docentes se encuentran sobrecargados, asumiendo roles terapéuticos para los que no están preparados, lo que resiente el proceso de aprendizaje.
A esto se suma un fenómeno clave: la ausencia familiar. En muchos hogares, los padres trabajan extensas jornadas, dejando a los adolescentes a la deriva. Esta desconexión no solo implica una falta de tiempo compartido, sino la ausencia de límites claros, un pilar fundamental en la crianza.
Cifras alarmantes y armas en los colegios
La incapacidad para gestionar emociones y procesar la frustración está llevando a los jóvenes a resolver sus diferencias de la peor manera. Las agresiones físicas, las peleas a la salida de los establecimientos y el secuestro de armas blancas o de fuego dentro de las mochilas son una postal cada vez más frecuente.
A este panorama de violencia explícita se le suma una problemática silenciosa pero devastadora: la región registra una de las tasas de suicidio más altas de su historia, un indicador trágico que exige respuestas institucionales urgentes y articuladas.
El impacto social del fenómeno Vaca Muerta
La crisis no está desconectada de la matriz productiva de la provincia. El acelerado desarrollo de Vaca Muerta trajo consigo crecimiento económico, pero también un fuerte impacto en el tejido social.
Las dinámicas de trabajo en el sector petrolero, con diagramas que obligan a los operarios a pasar hasta 14 días alejados de sus hogares, generan un fuerte desarraigo. Este modelo de vida impacta de lleno en las familias, propiciando tensiones, separaciones conflictivas y, en muchos casos, el aumento de consumos problemáticos de sustancias, factores que repercuten directamente en la estabilidad de los menores.
Un proyecto de ley para contener la crisis
Para hacer frente a esta realidad, especialistas ingresaron un proyecto de ley en la Legislatura neuquina destinado a regular y jerarquizar la labor de los psicólogos sociales. La iniciativa, que ya fue presentada en comisión y cuenta con el visto bueno de diputados de distintos bloques, busca incorporar a estos profesionales en el sistema público.
El objetivo es claro: crear dispositivos grupales de prevención y resolución de conflictos en las escuelas y centros comunitarios. De aprobarse, Neuquén daría un paso fundamental para dejar de apagar incendios y comenzar a construir una red de contención real, entendiendo que el futuro de los jóvenes no puede quedar librado al azar.







