El nuevo espacio “100 Calle” brinda resguardo ante las bajas temperaturas con 50 plazas iniciales, atención médica in situ para consumos problemáticos y un estricto protocolo de traslado exclusivo para residentes neuquinos.
El nuevo refugio de invierno en Neuquén abrió sus puertas para dar respuesta a una de las problemáticas más crudas de la temporada estival: las personas en situación de calle. Ubicado en las instalaciones del ex peaje (base 100), el dispositivo funcionará durante los próximos dos meses para garantizar techo, comida y contención sanitaria en las noches de temperaturas extremas.
La región atraviesa un complejo escenario, impulsado en parte por el impacto de Vaca Muerta en la economía regional y la constante llegada de migrantes que buscan oportunidades en la industria petrolera. Ante esta presión demográfica, la Secretaría de Emergencias, en un trabajo articulado con la Iglesia Católica y voluntarios locales, reacondicionó el histórico edificio para convertirlo en un refugio de tránsito.
Un espacio acondicionado para la emergencia
El dispositivo, bautizado bajo el programa “100 Calle” (100 días para salir de la calle), cuenta inicialmente con 50 camas tipo cucheta equipadas con colchones, sábanas y frazadas. Sin embargo, las autoridades confirmaron que el espacio tiene la capacidad logística para ampliarse significativamente si la demanda lo requiere.
El lugar está diseñado exclusivamente para adultos. Los varones y las mujeres pernoctan en sectores separados y, por cuestiones legales y de protección de derechos, está estrictamente prohibido el ingreso de menores de edad.
Requisitos de ingreso y traslado seguro
Para mantener el orden y la seguridad, el refugio opera bajo normas inflexibles. Las personas no pueden llegar al predio caminando ni en vehículos particulares. El único método de ingreso es a través de un minibús oficial que parte todos los días a las 19:00 horas desde la Catedral de la ciudad.
Antes de subir al vehículo, la Policía de la provincia realiza un cacheo exhaustivo para evitar el ingreso de elementos peligrosos. Además, el dispositivo prioriza la asistencia a los residentes neuquinos. Esta medida busca desestimar la llegada de personas de otras provincias que, atraídas por la búsqueda de empleo, terminan en la calle y utilizan estos espacios como alojamiento temporal.
Asistencia médica y consumos problemáticos
Uno de los diferenciales más importantes de este refugio de invierno en Neuquén es su enfoque sociosanitario. Lejos de ser solo un techo, el espacio funciona con la dinámica de un hospital de campaña.
El recinto cuenta con la presencia permanente de psiquiatras, psicólogos, médicos, enfermeros y trabajadores sociales. Este equipo interdisciplinario está preparado para recibir y contener a personas que llegan bajo los efectos de sustancias o que atraviesan cuadros de consumo problemático, garantizando que reciban el tratamiento adecuado y, de ser necesario, derivándolos al sistema de Salud Pública al día siguiente.
Al amanecer, tras recibir el desayuno, los ocupantes deben retirarse del predio, retomando el ciclo que busca, día a día, ofrecer una oportunidad de reinserción y cuidado vital durante los meses más hostiles del año.








