En una ceremonia colmada de simbolismo y recogimiento, León XIV fue entronizado este domingo como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.
Durante su primera celebración eucarística como sucesor de Pedro, el nuevo Papa exhortó a construir una Iglesia que no se repliegue sobre sí misma, sino que se abra generosamente para acoger a todos como parte de una sola familia, conforme al amor incondicional de Dios.
“He sido elegido sin mérito alguno y, con temor reverente, me presento ante ustedes como un hermano que anhela hacerse servidor de la fe y de la alegría”, proclamó desde el altar mayor de la Basílica de San Pedro, en Roma.
En su mensaje, el Santo Padre puso de relieve la importancia de transitar el camino junto al pueblo fiel: “Avancemos juntos en el sendero del amor divino, que nos llama a vivir unidos como una única familia humana”.
La entronización de León XIV marca el inicio de una nueva etapa en la vida de la Iglesia, guiada por un pontífice que, desde sus primeras palabras, manifestó un claro espíritu pastoral, cercano y abierto.
Miles de fieles provenientes de diversas partes del mundo colmaron la plaza de San Pedro para participar del solemne acto, que fue seguido en directo por millones de personas a través de transmisiones internacionales.







