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Crisis en la salud pública de Neuquén: profesionales en fuga y salarios que pierden contra Vaca Muerta

Juan Ferrari, secretario adjunto de Siprosapune, advirtió sobre la falta de retención de especialistas. Salarios iniciales por debajo del costo de vida real y guardias extenuantes de 24 horas ponen en jaque la atención sanitaria en una provincia rica en recursos.

La crisis en la salud pública de Neuquén se profundiza día a día, empujada por un costo de vida atado a la industria petrolera que expulsa a los profesionales de los hospitales estatales. Mientras la provincia celebra récords de producción en Vaca Muerta, las guardias y los centros de salud periféricos sufren un vaciamiento crónico de personal capacitado.

En la entrevista documentada en el archivo de audio 1507 Eliana Medina.mp3, Juan Ferrari, secretario adjunto del Sindicato de Profesionales de la Salud Pública de Neuquén (Siprosapune), brindó una radiografía alarmante de la situación que atraviesan los trabajadores del sector.

Salarios que no compiten con el costo de vida

El primer gran detonante de esta crisis es el factor económico. Según los cálculos de asociaciones a nivel nacional, un salario mínimo para cubrir las necesidades reales de una familia debería rondar los 3 millones de pesos. Sin embargo, en Neuquén, la realidad es diametralmente opuesta.

“El salario de un trabajador que recién ingresa en el escalafón inicial no llega ni por asomo a la mitad de eso”, explicó Ferrari. La asimetría es brutal si se compara con la principal industria local: un trabajador ingresante en el sector petrolero cobra más del doble que un profesional de la salud con dedicación exclusiva y años de formación universitaria. (Dato extra: Según estimaciones recientes del INDEC, la Patagonia se mantiene consistentemente como la región con la Canasta Básica Total más cara del país, lo que agrava la pérdida del poder adquisitivo).

El estado forma especialistas, el sector privado los absorbe

La provincia invierte recursos vitales en el sistema de residencias para formar médicos clínicos, psiquiatras, kinesiólogos y trabajadores sociales. No obstante, al finalizar su formación, las malas condiciones empujan a estos profesionales hacia el sector privado.

Ferrari fue contundente respecto a este éxodo: “Se van al privado. Todo el trabajo que hiciste formándolo, se va. Y ahí tenés centros de salud vaciados”. Esta falta de recurso humano estratégico deja a la población más vulnerable sin acceso a especialidades críticas, obligando a derivar pacientes constantemente.

Guardias de 24 horas y el colapso del sistema

A los bajos salarios se suma el agotamiento físico extremo. A pesar de que en muchas partes del mundo e incluso en otras provincias argentinas se ha limitado el trabajo continuo a 12 horas, en Neuquén los profesionales siguen cubriendo guardias de 24 horas.

Esta práctica, catalogada por el gremio como insalubre y peligrosa tanto para el médico como para el paciente, es uno de los principales factores de estrés y renuncias. Además, el pago de estas horas extraordinarias no se refleja de manera equitativa en el salario básico, generando lo que Ferrari denomina “trabajo a destajo”.

La política mira hacia otro lado

Frente a este escenario de colapso, el gremio presentó hace meses un proyecto de Ley de Carrera Profesional en la Legislatura provincial, diseñado para retener a los especialistas y ordenar el sistema. Sin embargo, el proyecto se encuentra frenado.

La advertencia de Siprosapune es clara para toda la comunidad neuquina: el desmantelamiento de la salud pública es un problema transversal. “Cuando tenés un accidente grave en la ruta o te quebrás un hueso importante, no te llevan a la clínica privada, te llevan al Hospital Castro Rendón”, reflexionó el dirigente. Si las políticas de Estado no cambian el rumbo para cuidar a quienes cuidan, la provincia más rica de la Patagonia seguirá teniendo hospitales cada vez más pobres.

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