Los grandes jugadores demuestran su condición en los momentos de tensión. Y el golazo de Edinson Cavani, un tiro libre que se clavó en el ángulo de Wilson Quiñónez, fue una muestra gratis del talento del uruguayo.
En definitiva, la justificación del dominio que había mostrado Boca, aun sin tanta claridad. A esa altura, Sportivo Trinidense aguantaba como podía y tenía un hombre menos desde los cinco minutos del segundo tiempo.
La victoria azul y oro en Asunción y la derrota de Fortaleza en Bolivia lo dejó de cara a una final, el miércoles en la Bombonera. Será un mano a mano decisivo contra los brasileños para sus aspiraciones de acceder directamente a los octavos de final de la Sudamericana.
Boca no tuvo un gran volumen de juego, falló en el área rival y terminó perdiendo en el primer tiempo por sus deficiencias en el retroceso. Trinidense lo complicó con sus proyecciones por la derecha y los pelotazos largos, el último cuando se consumían los cuarenta y cinco minutos iniciales y derivó en el gol del mendocino Brian Andrada.
Hubo una jugada polémica, una mano de Axel Cañete que reclamaron los futbolistas xeneizes. La jugada fue revisada por el VAR, pero acompañó la decisión del chileno Cristian Garay. Cuando enganchó Lautaro Blanco, el defensor paraguayo amagó con tocar la pelota con su mano derecha, pero retiró a tiempo, no impidió que el lateral rosarino pudiera mandar el centro que no aprovecharon Miguel Merentiel ni Edinson Cavani.







